El presidente ucraniano, Volodimir Zelensky, llamó a no confiar en las recientes declaraciones del mandatario ruso, Vladimir Putin, sobre su supuesto interés en poner fin a la guerra. Además, instó a coordinar con Donald Trump una estrategia clara hacia la paz.
Putin y Trump sostuvieron el miércoles una conversación telefónica en la que discutieron posibles caminos para terminar con el conflicto iniciado por la invasión rusa en febrero de 2022. Tras el contacto, Trump aseguró que Putin “quiere la paz” y que Ucrania estaría incluida en las negociaciones.
Pero Zelensky, a través de su cuenta en X, advirtió que ya ha alertado a líderes internacionales sobre la poca credibilidad de Putin en cuanto a su voluntad de finalizar la guerra, comentario que hizo tras hablar con el primer ministro polaco Donald Tusk. Para Zelensky, la relación entre Kiev y Washington debe ser prioritaria por sobre cualquier diálogo con Moscú.
Desde Rusia, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, confirmó que Ucrania participará en las negociaciones “de una forma u otra”. Sin embargo, el anuncio del contacto entre Trump y Putin generó inquietud entre los aliados europeos, temerosos de quedar excluidos de un proceso clave.
La jefa de la diplomacia de la UE, Kaja Kallas, fue enfática al afirmar que cualquier acuerdo sin el bloque “no funcionará” ni podrá ser implementado. El presidente del Consejo Europeo, António Costa, coincidió en que una paz real y duradera solo será posible con la participación plena de Ucrania y la Unión Europea.
Desde la OTAN, el secretario general Mark Rutte señaló que es “esencial” que Ucrania esté involucrada en cada paso de cualquier posible resolución del conflicto.
Por otra parte, el secretario de Defensa de EE.UU., Pete Hegseth, declaró que es poco realista esperar un regreso a las fronteras previas a 2014, lo que implicaría que Ucrania renuncie a Crimea, anexionada por Rusia ese año. Esta visión alimentó la preocupación del ministro francés de Defensa, Sébastien Lecornu, quien teme que Washington esté cediendo ante las demandas del Kremlin.
Ucrania mantiene su posición en medio de presiones diplomáticas
El ministro de Defensa de Ucrania, Rustem Umerov, reiteró desde Bruselas la determinación de su país de continuar enfrentando a las fuerzas rusas. “Seguiremos luchando. Tenemos la capacidad y cumpliremos con nuestro objetivo”, aseguró al llegar a la sede de la OTAN.
Al finalizar su participación, Hegseth llamó a fortalecer la OTAN e insistió en que Trump no permitirá que se subestime el papel de Estados Unidos. “No vamos a dejar que conviertan al ‘Tío Sam’ en el ‘Tío Estúpido’”, dijo.
Desde el Departamento de Estado, el jefe de la diplomacia estadounidense, Marco Rubio, expresó su esperanza en que Ucrania firme un acuerdo sobre minerales estratégicos, con el que podría compensar los recursos financieros entregados por EE.UU. durante el conflicto.
Fuera del eje occidental, China valoró positivamente el acercamiento entre Washington y Moscú, al considerarlo un diálogo entre “dos potencias influyentes”.
En Moscú, el Kremlin manifestó su interés en concretar pronto una reunión presencial entre Putin y Trump, considerando que ambos “tienen mucho que decirse”. Trump mencionó la posibilidad de que el encuentro se realice en Arabia Saudita, sin precisar fechas.
En el plano militar, Ucrania reconoció el jueves haber reducido su presencia en la región rusa de Kursk, donde actualmente controla solo 500 km², frente a los 1.400 km² reclamados en agosto al inicio de su ofensiva. El ejército ucraniano, con menor equipamiento y efectivos que el ruso, ha ido perdiendo posiciones en esta zona fronteriza, que Kiev aspiraba a utilizar como carta de negociación.
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