La aparición de rastros blancos en el cielo, visibles tras el paso de aviones, ha alimentado durante años la teoría de los “chemtrails”, según la cual los gobiernos estarían liberando productos químicos desde el aire por motivos oscuros. Aunque la ciencia explica que estas estelas están formadas mayoritariamente por vapor de agua, las especulaciones han resurgido con fuerza, especialmente tras la pandemia, y ahora se ven impulsadas por un nuevo fenómeno inusual.

Recientemente, se han reportado caídas de un misterioso polvo blanco en zonas del Atlántico Medio de Estados Unidos, lo que ha generado revuelo en plataformas sociales. Las autoridades han iniciado investigaciones para esclarecer su procedencia.

Incertidumbre ante el fenómeno

Diversos medios informaron que residentes de Virginia Occidental y Maryland observaron una capa blanca cubriendo vehículos y superficies. El analista político Chuck Callesto compartió un video del suceso en redes sociales el pasado 24 de febrero, donde también mencionó que los bomberos locales recomendaban a la población mantenerse en interiores con puertas y ventanas cerradas mientras se realizaban los análisis pertinentes.

La página de Facebook Eastern Panhandle Working Fires (EPWF), especializada en monitorear emergencias en Virginia Occidental, emitió una alerta por “una sustancia extraña” detectada en los condados de Jefferson y Berkeley, entre otros.

EPWF contactó al Departamento de Protección Ambiental de Virginia Occidental (WVDEP), que confirmó la recepción de múltiples reportes desde la noche del jueves anterior. En respuesta, el organismo movilizó inspectores al área para tomar muestras del polvo y tratar de identificar su origen. Aunque aún no hay resultados concluyentes, se descartaron fuentes evidentes en primera instancia. Además, las muestras serán analizadas por el Servicio Geológico y Económico del estado, con la hipótesis de que podrían estar relacionadas con tormentas de polvo ocurridas recientemente en el Medio Oeste.

¿Una conexión con tormentas lejanas?

Una posible explicación es que el polvo provenga de tormentas en Texas y Nuevo México que, empujadas por el viento, habrían viajado hacia el este, alcanzando estados como Ohio, Michigan y Kentucky el 23 de febrero. Un fenómeno similar se registró en Connecticut días antes, donde se detectó polvo con un olor químico descrito como “similar al cloro”.

El meteorólogo Ryan Hanrahan comentó en Facebook que esa mañana, el polvo sobre los autos probablemente era producto del arrastre de tierra desde las llanuras, aunque no encontró una explicación para el fuerte olor detectado en West Hartford. Negó, además, que pudiera estar relacionado con el accidente ferroviario ocurrido semanas antes en Ohio.

Ese incidente ocurrió el 3 de febrero, cuando un tren de carga con materiales peligrosos, incluyendo cloruro de vinilo, se descarriló en East Palestine. Para prevenir una posible explosión, el químico fue liberado de forma controlada e incendiado, lo que llevó a la evacuación temporal de los residentes cercanos.

Algunos ciudadanos de Maryland han expresado temor de que el polvo reciente esté vinculado con ese accidente. No obstante, Tom Brown, director de manejo de emergencias del condado de Washington, considera improbable esa conexión, ya que las corrientes de aire no habrían transportado los contaminantes desde Ohio hasta su estado. Aun así, reconoció no contar con información suficiente para emitir un juicio definitivo.

“Personalmente, no he visto el polvo, ni tengo datos claros sobre su naturaleza”, afirmó Brown. “Seguimos monitoreando la situación”.

Desde el Departamento de Medio Ambiente de Maryland, un portavoz señaló que la explicación más plausible sigue siendo el polvo proveniente del suroeste del país. Sin embargo, en las redes sociales persiste la sospecha de que se trate de algo más grave, e incluso se vincula el evento con posibles prácticas encubiertas de fumigación masiva.

Como suele ocurrir en tiempos de incertidumbre, las teorías alternativas ganan terreno con rapidez.

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