Mientras el mundo científico seguía con atención al asteroide 2024 YR4 —que en un inicio mostró una probabilidad de impacto mayor que otras rocas del sistema solar—, una investigación más profunda y potencialmente inquietante pasó desapercibida: un equipo de científicos de la Universidad de Cornell detectó cientos de miles de objetos, posiblemente más de un millón, que se están dirigiendo hacia nuestro sistema solar.
Según el estudio, estas rocas provendrían de Alpha Centauri, el sistema estelar más cercano al nuestro, ubicado a 4,3 años luz de distancia. La peculiaridad de este hallazgo no solo radica en la cantidad y el tamaño de los objetos —de más de 100 metros de diámetro—, sino también en el origen de su trayectoria.
¿Envío intencional?
Algunos expertos, como el físico Avi Loeb, han planteado teorías más audaces. Loeb cree que el objeto interestelar ʻOumuamua, que pasó por nuestro sistema en 2017, podría haber sido una sonda enviada por una civilización extraterrestre. Desde esta óptica, la llegada masiva de cuerpos rocosos podría ser interpretada como un mensaje o una acción deliberada.
Sin embargo, los científicos de Cornell, Cole R. Gregg y Paul A. Wiegert, se centran en una explicación más convencional. Señalan que en sistemas estelares múltiples como Alpha Centauri —compuesto por tres estrellas: Alpha Centauri A, B y Proxima Centauri—, las interacciones gravitacionales pueden expulsar gran cantidad de material, del mismo modo en que nuestro propio sistema solar expulsa cometas y asteroides.
“La presencia de múltiples estrellas y planetas aumenta la probabilidad de dispersión gravitacional de restos planetarios, tal como ocurre en nuestro sistema solar”, explican en su estudio.
¿Y ahora qué?
Aunque el asteroide 2024 YR4 ha dejado de representar una amenaza inmediata, la atención científica se enfocará ahora en el destino de estas rocas interestelares. Si bien no se espera que tengan un impacto catastrófico, su estudio podría brindar pistas clave sobre la dinámica de otros sistemas estelares, la evolución del universo… o incluso sobre posibles formas de vida inteligente más allá de la Tierra.
Por ahora, la investigación continúa, y el misterio de estos visitantes cósmicos mantiene a la comunidad científica con los ojos puestos en el cielo.
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