Cada vez más valorada por sus propiedades nutricionales, la avena se ha convertido en un alimento clave dentro de una dieta saludable. Con alto contenido de fibra, este cereal no solo es ideal para el desayuno, sino que también aporta múltiples beneficios al corazón, a la piel y al control de enfermedades como la diabetes.
¿Por qué la avena es buena para el corazón?
Estudios recopilados en el European Journal of Nutrition revelan que el consumo regular de avena ayuda a reducir el colesterol total y el colesterol LDL (malo), además de contribuir a disminuir el índice de masa corporal y la circunferencia de cintura. Estos beneficios son especialmente notorios en personas con colesterol alto o trastornos metabólicos leves.
Otra investigación publicada en Nutrients señala que el betaglucano, una fibra soluble presente en la avena, también tiene un efecto positivo en los niveles de colesterol. Por ello, se recomienda incluirla en la dieta de personas con hipercolesterolemia, aunque aún se requieren más estudios concluyentes.
Beneficios adicionales
Además de cuidar el corazón, la avena también es útil para controlar la glucosa en sangre, lo que la convierte en una aliada para quienes padecen diabetes. Según el British Medical Journal, su consumo mejora los niveles de azúcar en ayunas y tras las comidas.
En el ámbito estético, este cereal destaca por su aporte de vitaminas A, B, C y E, esenciales para la producción de colágeno, proteína clave para mantener la salud de la piel, el cabello, las uñas y los huesos.
¿Cómo aprovechar mejor sus propiedades?
Especialistas recomiendan remojar la avena antes de consumirla, ya que este proceso mejora la digestión y facilita la absorción de nutrientes. Para ello:
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Coloca la cantidad deseada de avena en un recipiente.
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Cúbrela con agua y añade una cucharadita de vinagre de manzana o jugo de limón.
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Déjala reposar al menos 10 horas fuera del refrigerador.
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Enjuaga antes de usarla.
Ideas para incorporarla al desayuno
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Porridge: cocina avena con agua o leche, y añade frutas, frutos secos o especias.
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Smoothie: mezcla avena con leche vegetal, cacao en polvo, vainilla y frutas para un batido saciante.
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Leche de avena: bate copos con agua, cuela y endulza a gusto. Ideal para quienes evitan la lactosa.
Consumir media taza diaria (unos 40 gramos) aporta entre 8 y 10 gramos de fibra, lo que equivale hasta al 32% del requerimiento diario, según el Departamento de Agricultura de EE.UU.
Incluir avena en tu rutina no solo mejora tu salud cardiovascular, digestiva y cutánea, sino que también es una forma sabrosa y versátil de cuidar tu bienestar a largo plazo.
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