El reloj marcaba las 23:55 cuando Edo Caroe, el “rey del chiste negro”, apareció en el escenario de la Quinta Vergara, en lo que fue una de las presentaciones más esperadas del Festival de Viña 2025. Era su segunda vez en el escenario, tras su exitosa participación en 2016, cuando se llevó las gaviotas de Plata y Oro. Desde el momento en que los animadores lo mencionaron o apareció en pantalla, el “Monstruo” lo recibió con aplausos fervientes, anticipando una presentación memorable.

Ocho años después, Caroe regresó con 38 años, más maduro y consolidado como uno de los comediantes más exitosos del país. Su podcast Tomás Va a Morir, lanzado en 2019, ha crecido en popularidad, y en 2024 se convirtió en el único comediante en llenar tres veces el Movistar Arena de forma consecutiva, sumado a dos funciones en 2023. Este momento de su carrera era el ideal para su retorno a Viña.


Una rutina ágil y sin filtros

Vestido con un traje negro de estilo rockero, Caroe se paró con seguridad en el escenario. Sin nervios, presentó una rutina ágil y bien estructurada, manteniendo al público enganchado desde el principio hasta el remate final, un sello característico de su humor.

Comenzó con un chiste sobre el reciente apagón nacional: “Qué bueno que se pudo hacer esta fecha”, bromeó, y no perdió la oportunidad de trollear a George Harris, cuyo monólogo del festival fue criticado por su falta de remates: “La luz llegó antes que los remates de George Harris”. También lanzó una pulla a Mega por su tendencia a hacer remakes: “Voy a hacer un remake de mi rutina del 2016”, dijo, arrancando risas del público.

En solo dos minutos, Caroe ya tenía al “Monstruo” riendo a carcajadas. Siguió bromeando sobre Harris: “No me gusta decir que llené porque soy más piola… Ah, no, llené cinco Arenas”, dijo, recibiendo aplausos cerrados. Incluso Luis Miguel recibió su dosis de humor: “Hizo 10 Arenas, pero al menos a mí me fue a ver mi mamá”.


Humor negro y temas polémicos

Caroe no se guardó nada. Con su característico humor negro, abordó temas como la precariedad (“¿Alguna vez tuvieron que ponerle agua al shampoo, pero al sachet?”), el clasismo, el cambio de Constitución y la alternancia del poder entre izquierda y derecha. Incluso hizo chistes sobre figuras políticas como Sebastián Piñera (“va a venir Michelle Bachelet, y luego Piñera, que va a ser un robot a prueba de agua”) y Maite Orsini.

También tocó temas más personales, como la paternidad y el aborto (“eso a los cuicos no les gusta”), y bromeó sobre su hija: “Estuvo desde el inicio cuando no había nada. Fuimos creciendo juntos”. Sin embargo, confesó que no quiere tener más hijos: “Si tengo más hijos, el hueón va a estar en el privilegio mismo”.

El edadismo también fue parte de su rutina: “A veces me siento un poco obsoleto. Soy hombre, heterosexual, como carne y me gustan los chistes de Don Carter. Obsoletísimo”. Y no faltaron las bromas sobre patologías emocionales, remedios psiquiátricos caros y las dinámicas familiares: “Una cosa que hacía mi viejo era acomodarse los cocos, cero pudor”.


Chistes sin límites

Caroe demostró que puede hacer humor de cualquier cosa. Desde su experiencia como scout (“Una vez le di un beso a un compañero, en el pene… pero no de frente”) hasta el gimnasio (“Tocó piernas… como los rugbistas uruguayos de los Andes. ¿Vieron La sociedad de la nieve?”), su capacidad para conectar con el público fue impecable. Incluso bromeó sobre la política: “Una práctica de comerse a los amigos, como en el Frente Amplio”.

También abordó temas cotidianos, como dormir mal después de los 30 o las dinámicas de pareja: “No se puede dormir en pareja. Hay parejas que prefieren dormir separados”. Y, por supuesto, no faltaron los chistes sobre sexualidad: “A mi esposa le calienta cuando hago de Boric… me dice ‘Mi Presidente, Mi Presidente’”, aunque también incluyó a José Antonio Kast en la broma.


El reconocimiento del “Monstruo”

El público de la Quinta Vergara reconoció el talento de Caroe y lo premió con las gaviotas de Plata y Oro. En el bis, el comediante se rio de la música urbana, contando chistes malos con auto-tune, lo que dejó al “Monstruo” estallando de risa. Su presentación marcó un exitoso retorno a Viña, con un sabor a consagración y revancha personal.

Caroe admitió en la rueda de prensa previa que no disfrutó del todo su primera participación en el festival: “El primer Viña no lo disfruté mucho. Estaba como en piloto automático, era muy joven y no estaba preparado artísticamente. Ahora me he reencontrado con lo que hago”. Y vaya que lo demostró.


Éxito en rating

El show de Edo Caroe fue un éxito rotundo en audiencia, marcando un promedio de 39.9 puntos de rating, con un peak de 41.9, convirtiéndose en la presentación más vista, por lejos, del festival hasta el momento.

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