La guerra comercial se ha convertido en uno de los principales focos de incertidumbre para la economía global. La escalada arancelaria impulsada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha golpeado con fuerza los mercados y ha deteriorado las expectativas de crecimiento. Wall Street ha entrado en terreno de corrección, el oro se ha disparado hasta máximos históricos por encima de los US$ 3.000 la onza, y el fantasma de una recesión en la mayor economía del mundo gana terreno.

Sin embargo, en un giro inesperado, Chile no solo ha resistido la turbulencia, sino que incluso ha logrado salir beneficiado. Mientras el índice S&P 500 acumula una caída de 4,6% en 2025, el IPSA ha seguido en alza, alcanzando nuevos récords históricos. Solo en marzo, el principal índice bursátil chileno subió un 4,32%, acumulando un avance de 14% en el primer trimestre del año.

El cobre impulsa la economía chilena

Uno de los principales factores detrás del buen desempeño chileno es el cobre, el pilar de sus exportaciones. A pesar de la volatilidad reciente, el metal ha registrado una fuerte recuperación en 2025, con un alza del 11,1%, marcando su mejor trimestre desde marzo de 2021.

El precio del cobre en la Bolsa de Metales de Londres ha fluctuado, pero en el Comex de Nueva York ha alcanzado niveles históricos, impulsando los ingresos fiscales del país. Para Ricardo Ruiz de Viñaspre, director de Ingeniería Comercial de la U. Finis Terrae y exdirector del Sence, esto representa un gran alivio para la economía chilena:

“El cobre se encuentra en una buena situación. Su valor ha crecido de manera importante este año y, además, el tipo de cambio ha favorecido su valorización en dólares. Es una excelente noticia para el país”, afirmó.

¿Por qué Chile ha salido indemne?

A diferencia de otras economías emergentes, Chile ha logrado esquivar los efectos más duros de la guerra comercial. La clave radica en su matriz exportadora, enfocada en materias primas en lugar de manufacturas. Mientras la política arancelaria de Trump se ha dirigido contra productos industriales y cadenas de valor globales, las exportaciones chilenas han permanecido relativamente intactas.

El economista y exconsejero del Banco Central Pablo García explica que, a diferencia de México o Canadá, Chile no forma parte de la manufactura global de bienes intermedios, lo que le ha permitido evitar represalias directas:

“Nuestra matriz exportadora no está inserta en la cadena de valor manufacturera global. En cambio, proveemos insumos a la industria manufacturera sin estar en la línea de ensamblaje de productos finales. Además, la retórica agresiva de EE.UU. se ha dirigido más a Europa y sus vecinos que a China”, señaló.

La presidenta del Banco Central, Rosanna Costa, refuerza esta visión. Aunque reconoce que el impacto de la guerra comercial es indirecto, sostiene que el efecto en Chile ha sido menor en comparación con otras economías emergentes.

“No decimos que no haya efectos, pero el crecimiento de nuestros principales socios comerciales es más bajo que en nuestro informe anterior. Sin embargo, los mercados financieros han reaccionado de manera distinta, con un dólar depreciado y tasas de interés en descenso”, explicó en entrevista con Pulso Domingo.

El rol del tipo de cambio y la percepción de riesgo

Otro factor clave ha sido la apreciación del peso chileno, impulsada por el alza del cobre. Actualmente, el dólar se transa en torno a $955, con un retroceso de $37 en lo que va de 2025. La última Encuesta de Expectativas del Banco Central proyecta que la divisa cerrará el año en $930, reflejando la confianza del mercado en la estabilidad chilena.

Para Sebastián Claro, exconsejero del Banco Central, la resiliencia de Chile ha sido una sorpresa:

“Para muchos, incluyéndome, la guerra comercial no ha generado un deterioro significativo en el sentimiento financiero hacia los mercados emergentes. Las monedas, incluyendo el peso chileno, se han fortalecido y las bolsas han subido. No hay una percepción de que el conflicto comercial se traduzca en un golpe inmediato para Chile”, señaló a El Mercurio.

En la misma línea, Leonardo Rivas, académico de la Facultad de Administración y Negocios de la U. Autónoma, subraya que la combinación de alta demanda global y precios favorables del cobre ha actuado como un contrapeso natural ante las presiones externas.

“Si bien la canasta exportadora chilena está expuesta a la volatilidad global, no ha sido blanco directo de los aranceles punitivos como otros países. La flexibilidad cambiaria y el rol del sector minero han sido fundamentales para sortear la tormenta”, explicó.

Perspectivas y desafíos a futuro

A pesar del actual optimismo, el futuro aún presenta desafíos. Factores como la evolución de la política comercial de EE.UU., las elecciones en Chile y la dinámica del dólar seguirán marcando el rumbo de la economía nacional.

Jorge Herrera, subgerente de Estrategia de Inversiones de Principal, advierte que el tipo de cambio podría fluctuar dependiendo de cómo se resuelvan estos factores:

“El desenlace de los aranceles al cobre, la evolución de la economía global y las elecciones de fin de año serán claves para definir la tendencia del tipo de cambio hacia fines de 2025”, comentó.

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