Estados Unidos ha intensificado su presencia naval frente a las costas de Venezuela, como parte de una estrategia contra los cárteles latinoamericanos, lo que ha encendido el debate interno en el país caribeño sobre las intenciones reales de Washington. Se espera la llegada de más buques de guerra la próxima semana, sumando más de 4.000 efectivos militares a la región.
A pesar de este despliegue significativo, el gobierno de EE.UU. ha descartado planes de una incursión terrestre, y tanto analistas como exfuncionarios descartan una invasión a Venezuela. Sin embargo, el operativo ha generado una ola de especulaciones tanto entre simpatizantes del oficialismo como de la oposición venezolana.
Objetivo: combate al narcotráfico
El almirante Daryl Caudle, jefe de Operaciones Navales de la Marina de EE.UU., afirmó que los buques participarán en misiones relacionadas con cárteles venezolanos. Aunque no se reveló el destino exacto de las naves, Caudle explicó desde una base en Virginia que hay creciente preocupación por la participación de ciudadanos venezolanos en redes internacionales de narcotráfico.
Este despliegue ocurre tras la decisión del expresidente Donald Trump de clasificar a varios cárteles como organizaciones terroristas extranjeras, incluyendo al Tren de Aragua, con base en Venezuela. Trump ha vinculado directamente a estos grupos con el tráfico de fentanilo y la violencia en EE.UU.
Maduro reacciona con llamado a la milicia
El presidente venezolano, Nicolás Maduro, calificó de “extravagantes” las acusaciones de narcotráfico desde Washington y rechazó cualquier amenaza de intervención. Durante su programa televisivo, aseguró que “más del 90% de los venezolanos rechaza los anuncios del gobierno estadounidense”, y llamó a los ciudadanos a sumarse a una milicia popular.
Aunque el gobierno afirma que dicha milicia cuenta con más de 4,5 millones de integrantes, la oposición y observadores independientes cuestionan esa cifra, argumentando que es inconsistente con la caída del apoyo popular al oficialismo y con la masiva migración venezolana.
La oposición ve una oportunidad
Por su parte, María Corina Machado, líder opositora, se mostró agradecida con la administración Trump por su política hacia Venezuela, calificando al régimen de Maduro como una “empresa criminal”. A través de redes sociales y medios estadounidenses, aseguró que “ha llegado la hora del cambio”, y que los venezolanos “desobedecieron” la convocatoria a integrar la milicia.
Sin embargo, expertos como Christopher Sabatini del Chatham House de Londres advirtieron que la oposición está “manipulando cínicamente las esperanzas de la población” al sugerir una inminente intervención estadounidense. “No existe un realismo aquí en cuanto a la probabilidad de una invasión real”, subrayó.
Reacción internacional y tensiones diplomáticas
En el plano diplomático, el embajador venezolano ante la ONU, Samuel Moncada, solicitó al secretario general António Guterres que exija a EE.UU. el cese de amenazas y respete la soberanía de Venezuela. Esta petición se produce en un contexto donde el tema ha escalado hasta las más altas instancias internacionales.
Conclusión: clima de tensión y propaganda cruzada
Mientras Estados Unidos mantiene el despliegue militar con un enfoque antidrogas, el gobierno de Maduro usa el escenario para reforzar su retórica antiimperialista, y la oposición busca capitalizar el momento como signo de un cambio político inminente. Por ahora, la posibilidad de una intervención directa sigue siendo muy baja, pero el impacto mediático y psicológico del operativo ya se deja sentir en un país dividido y polarizado.
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