A solo 11 días del Solsticio de Invierno en el Hemisferio Norte y del Solsticio de Verano en el Hemisferio Sur, el 1 de enero se reconoce de manera casi universal como el primer día del año, pese a que diversas culturas continúan rigiéndose por calendarios distintos. La elección de esta fecha no es arbitraria, sino el resultado de decisiones políticas, religiosas y científicas que se remontan a más de dos milenios.
El origen de esta convención se explica fundamentalmente por la influencia de dos figuras históricas decisivas: el emperador romano Julio César, quien reformó el sistema de medición del tiempo en el siglo I a. C., y el Papa Gregorio XIII, responsable de la instauración del calendario moderno a fines del siglo XVI.
Julio César y el simbolismo de enero
Como recuerda la cadena BBC, para los romanos el mes de enero tenía un profundo significado simbólico, ya que estaba consagrado al dios Jano. De allí proviene su nombre en latín, Ianuarius. Jano era representado con dos rostros: uno mirando al pasado y otro al futuro, lo que lo convertía en la deidad de los comienzos y los finales.
“Está asociado con mirar tanto hacia adelante como hacia atrás”, explica a la BBC Diana Spencer, profesora de la Universidad de Birmingham. “Así que si hay un momento en el año en el que se debe decidir ‘este es el momento en que empezamos de nuevo’, es lógico que sea este”, agrega.
Fue en el año 46 antes de Cristo cuando Julio César, al introducir el calendario juliano, estableció oficialmente el 1 de enero como el primer día del año. Esta decisión también se vinculó a un fenómeno natural relevante en el Hemisferio Norte: tras el Solsticio de Invierno, los días comienzan progresivamente a alargarse y las noches a acortarse, reforzando la idea de renovación. “Es una especie de período de pausa y reflexión”, sostiene Spencer.
El giro cristiano: 25 de marzo y 25 de diciembre
Sin embargo, tras la caída del Imperio Romano y la consolidación del cristianismo como eje cultural y político de Europa, el 1 de enero perdió centralidad. Muchos países cristianos comenzaron a considerar que el Año Nuevo debía coincidir con fechas clave del relato bíblico.
Así, en gran parte de Europa se adoptó el 25 de marzo, día en que se conmemora la Anunciación, cuando el arcángel Gabriel informa a la Virgen María que dará a luz a Jesús. “Ese es el momento en el que empieza la historia de Cristo, así que tiene mucho sentido que el año nuevo empiece ahí”, explica Spencer a la BBC.
En otros territorios, en cambio, se optó por el 25 de diciembre, fecha del nacimiento de Jesucristo, como inicio del año, reflejando la diversidad de criterios existentes incluso dentro del mundo cristiano.
El calendario gregoriano y la corrección del tiempo
El escenario cambió nuevamente en 1582, cuando el Papa Gregorio XIII introdujo el calendario gregoriano, que rige hasta hoy en la mayoría de los países del mundo. Con esta reforma, el pontífice restableció el 1 de enero como el inicio del año en los países católicos, aunque algunos estados protestantes, como Inglaterra, mantuvieron el 25 de marzo como Año Nuevo hasta 1752.
El nuevo calendario respondió también a una necesidad científica: corregir los errores de cálculo acumulados desde la instauración del calendario juliano en tiempos de Julio César. Para entonces, el desfase era de aproximadamente 10 días. La corrección fue drástica: el 4 de octubre de 1582 fue seguido directamente por el 15 de octubre, eliminando esos días del calendario.
El 1 de enero en la historia reciente
Más allá de su origen histórico, el 1 de enero ha quedado asociado a hitos políticos y culturales contemporáneos. En esa fecha, en 1959, triunfó la Revolución Cubana liderada por Fidel Castro. Además, cada cuatro años, el presidente de Brasil asume su mandato el 1 de enero, como ocurrirá nuevamente dentro de un año.
La fecha también coincide con el nacimiento de numerosas figuras relevantes de la historia y la cultura, entre ellas la presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde; el fallecido exdirector del FBI, Edgar Hoover; el ex candidato presidencial estadounidense Barry Goldwater; el célebre espía británico Kim Philby; el actor Frank Langella; y los exfutbolistas Roberto Rivelino y Davor Šuker.
Así, el 1 de enero no solo marca el inicio de un nuevo ciclo anual, sino que condensa siglos de decisiones humanas sobre cómo ordenar el tiempo, combinando astronomía, religión, poder político y simbolismo cultural.
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