La reciente utilización del telescopio espacial XRISM ha permitido descubrir detalles inéditos sobre el pasado de Sagitario A*, el agujero negro supermasivo ubicado en el núcleo de la Vía Láctea.
Aunque este objeto es reconocido por su bajo brillo, los nuevos datos sugieren que entre los últimos cientos y mil años protagonizó una poderosa erupción cósmica. Este hallazgo redefine la historia energética de nuestra galaxia y aporta claves sobre la evolución de los agujeros negros supermasivos, según el estudio liderado por la Universidad Estatal de Michigan, cuyos resultados fueron aceptados por The Astrophysical Journal Letters.
Nubes como “espejos cósmicos”
Uno de los aspectos más destacados del estudio es la evidencia de que ciertas nubes moleculares próximas al centro galáctico han funcionado como auténticos “espejos cósmicos”, reflejando los ecos luminosos de las erupciones pasadas de Sagitario A*.
El análisis de estas nubes fue posible gracias a la precisión inédita en la medición de la energía de los fotones de rayos X lograda por XRISM, una capacidad que telescopios previos no podían ofrecer. Esta técnica permitió reconstruir por primera vez una cronología aproximada de las antiguas emisiones de alta energía procedentes del corazón de la galaxia.
Testimonios de los investigadores
El astrónomo Stephen DiKerby, miembro del laboratorio de la profesora asociada Shuo Zhang, relató: “Nada en mi formación profesional como astrónomo de rayos X me había preparado para algo así”, destacando que se trata de una técnica completamente nueva que inaugura una nueva generación de herramientas en la astronomía de rayos X.
El trabajo contó con la colaboración de Kumiko Nobukawa (Universidad Kindai, Osaka) y Masa Nobukawa (Universidad de Educación de Nara).
Resultados del análisis espectral
- El equipo logró enfocarse en dos líneas extremadamente estrechas de emisión de rayos X provenientes de una gran nube.
- Midieron con exactitud inédita sus energías y perfiles, cotejando los datos con observaciones de radio ya existentes.
- El análisis permitió descartar la hipótesis de que el brillo proviniera de rayos cósmicos.
- Los resultados evidencian que la nube refleja una antigua erupción de rayos X de Sagitario A*, generando un auténtico “eco de luz” de ese pasado turbulento.
Arqueología lumínica: reconstruyendo el pasado
Este método de “arqueología lumínica” permite a los astrónomos determinar:
- El momento aproximado de las erupciones.
- Su potencia.
- La forma en que se propagaron en el medio interestelar.
Al observar varias nubes a diferentes distancias del agujero negro, los científicos pueden reconstruir una línea temporal detallada de estos eventos, de manera similar a cómo los ecos permiten deducir la forma y dimensiones de una caverna.
La profesora Shuo Zhang enfatizó: “Esta notable medición demuestra el poder de XRISM para descubrir la historia oculta del centro de nuestra galaxia. Al resolver las líneas de hierro con tanta claridad, ahora podemos interpretar la actividad pasada del centro galáctico con un detalle sin precedentes”.
El futuro de XRISM
Según la Universidad Estatal de Michigan, los datos obtenidos muestran que apenas se está explorando la potencialidad del telescopio XRISM, cuyas primeras observaciones ya abren la puerta a descubrimientos insospechados.
El equipo espera que el instrumento multiplique las oportunidades para desentrañar fenómenos asociados a la evolución de los agujeros negros supermasivos y la dinámica galáctica.
El propio DiKerby valoró la relevancia de estos avances: “Somos los científicos afortunados que pudimos resolver los problemas de manejar estos datos de esta manera completamente nueva. Una de mis cosas favoritas de ser astrónomo es darme cuenta de que soy el primer ser humano en ver esta parte del cielo de esta manera”.
/psg



