En una entrevista reveladora con Mesa Central de Canal 13, el diputado y excandidato presidencial del Partido Nacional Libertario (PNL), Johannes Kaiser, delineó con franqueza la posición periférica y expectante de su colectividad frente a la inminente administración del presidente electo José Antonio Kast. Su declaración inicial, “no voy a ser ministro. ¿Para qué? Punto. Se acabó”, trasciende un mero anuncio personal; es un síntoma de la dinámica de negociación y la ausencia de canales fluidos entre el núcleo duro del futuro gobierno y sus aliados ideológicos más puristas.

Kaiser explicitó una comunicación fragmentada, casi especulativa: “No hemos recibido mucha más información… estamos tratando de enterarnos los unos con los otros… ese tipo de cosas no se están conversando con los partidos”. Esta observación sugiere una arquitectura de toma de decisiones concentrada en un círculo reducido del equipo de Kast, dejando a socios potenciales como el PNL en un estado de incertidumbre calculada, donde la ausencia de una oferta concreta se interpreta como una exclusión tácita pero reversible.

La Participación Condicionada: Un Marco Operativo de Contrapartidas
La posible integración del PNL al gobierno no se plantea como una adhesión incondicional, sino como una alianza transaccional sujeta a términos específicos. Kaiser subrayó que la definición de su rol depende de “la oferta que se nos haga al final”, evidenciando una negociación en curso. El fundamento de esta postura se encuentra en el documento de ocho páginas entregado por Kaiser el 30 de diciembre a Claudio Alvarado (UDI) y José García Ruminot (RN), que actúa como un manifesto de condiciones previas.

El texto, al que accedió Ex-Ante, establece un “marco operativo de cooperación” que combina pragmatismo político con firmeza doctrinaria. Afirma que la defensa de sus principios requiere “la asunción responsable de tareas de Gobierno”, ofreciendo cuadros técnicos y políticos pero “manteniendo siempre su identidad y autonomía ideológica”. Esta cláusula es crucial: el PNL busca influencia y carteras sin subordinación acrítica, apostando por una “lealtad institucional” condicionada a la adopción de su agenda nuclear.

Los Nueve Ejes No Negociables: La Columna Vertebral Libertaria
El documento especifica con precisión los ámbitos de acción prioritarios, funcionando como una hoja de ruta para exigir contrapartidas en la distribución del poder ministerial y la agenda legislativa:

  1. Orden y Seguridad: Un enfoque de mano dura, priorizando el combate al narcotráfico y la delincuencia con “todas las herramientas” legales.

  2. Reactivación Económica de Emergenencia: Un paquete de shock neoliberal que incluye reducción de impuestos, desregulación (“disminución drástica de la permisología”), recorte del gasto público y auditorías al Estado.

  3. Reforma al Poder Judicial: Busca modificar la designación de ministros de Corte para reducir la “injerencias política”, enfatizando el mérito.

  4. Control Migratorio: Propone leyes más severas para facilitar la expulsión de migrantes en situación irregular y fortalecer el control fronterizo como “prioridad de seguridad nacional”.

  5. Guerra Cultural: Define una batalla contra lo que denomina “políticas identitarias” y la “ideología de género”, vinculándolas a una supuesta persecución ideológica. Plantea explícitamente desmantelar programas de educación sexual (ESI) y de acompañamiento de identidad de género (PAIG), además de denunciar el Convenio 169 de la OIT y rechazar la Agenda 2030.

  6. Salud: Promueve una mayor colaboración público-privada para “agilizar” la gestión, en línea con una visión mercantil del sector.

  7. Revisión Histórica y DD.HH.: Busca un “cierre definitivo” a los debates sobre el período post-1973, priorizando la “verdad histórica” y la identificación de osamentas en el Servicio Médico Legal, mientras critica la “ideologización” de la justicia transicional.

  8. Desarticulación de Instituciones de DD.HH.: Acusa al Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) y a la Subsecretaría de DD.HH. de actuar con sesgo ideológico, especialmente en causas contra Carabineros vinculadas al estallido de octubre de 2019, y aboga por una “corrección” de sus funciones.

  9. Proyección Institucional del PNL: Concibe la participación en el gobierno como un trampolín para la “consolidación institucional de largo plazo” del partido, formando cuadros y acumulando experiencia.

Análisis: El Precio de la Coalición
La situación del PNL encapsula el dilema de los partidos minoritarios en coaliciones con liderazgos fuertes: negociar desde una posición de relativa debilidad, intercambiando apoyo por influencia en áreas específicas. El documento no es una mera lista de deseos; es la moneda de cambio para su ingreso al ejecutivo. La exclusión de Kaiser de un ministerio, y su declaración pública al respecto, pueden leerse como una presión táctica para acelerar la negociación general del partido.

El éxito de esta estrategia dependerá de cuánto valore Kast la lealtad y los votos parlamentarios del PNL frente a la necesidad de mantener cohesión interna y gobernabilidad con socios más moderados. Los ejes valóricos y de seguridad son probablemente los más afines al núcleo del futuro gobierno, mientras que las propuestas de desmantelamiento de instituciones de DD.HH. y la revisión histórica representarán puntos de fricción intensa, tanto dentro de la coalición como frente a la oposición y la sociedad civil. La participación del PNL, por tanto, no será meramente decorativa; será un termómetro de la radicalidad que el gobierno de Kast esté dispuesto a implementar y del peso real que los libertarios logren acumular en la toma de decisiones.