El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró que el régimen iraní “está cruzando una línea” en el marco de la brutal represión contra los manifestantes que desde hace dos semanas se movilizan en Irán.
A bordo del Air Force One, el mandatario afirmó: “Irán está empezando a cruzar (mi línea roja). Parece que hay personas que murieron y que no debían haber muerto. Nos estamos tomando esto muy, muy en serio, el ejército lo está examinando y estamos considerando algunas opciones muy contundentes”.
Trump agregó que los líderes iraníes han manifestado su intención de “negociar”, aunque advirtió que “podríamos tener que actuar antes de una reunión”, en referencia a una posible intervención militar.
Protestas y represión en Irán
Las manifestaciones comenzaron como un rechazo al aumento del costo de vida, pero rápidamente se transformaron en un movimiento contra el régimen teocrático instaurado en 1979.
Según la Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos (HRANA), con sede en Estados Unidos, al menos 500 personas han muerto en las protestas, consideradas las más multitudinarias en tres años. El informe detalla que entre los fallecidos se cuentan 490 manifestantes y 48 miembros de las fuerzas de seguridad.
En este contexto, Trump aseguró que su gobierno evalúa “opciones muy fuertes” frente a la represión.
Respuesta de Teherán
Desde la capital iraní, el presidente del Parlamento, Mohamad Bagher Ghalibaf, advirtió que, en caso de un ataque estadounidense, “tanto el territorio ocupado como los centros militares y navales de Estados Unidos serán nuestros objetivos legítimos”.
El régimen decretó tres días de duelo nacional por los “mártires”, entre ellos miembros de las fuerzas de seguridad muertos en las protestas. El presidente iraní, Masud Pezeshkian, convocó a una “marcha nacional de resistencia” para denunciar la violencia de los “criminales terroristas urbanos”.
Impacto regional e internacional
Las protestas representan uno de los mayores desafíos para el liderazgo del ayatolá Alí Khamenei, de 86 años, tras la reciente guerra de 12 días con Israel.
Desde Jerusalén, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, expresó: “Todos esperamos que la nación persa sea pronto liberada del yugo de la tiranía”.
Por su parte, Pezeshkian declaró en la televisión estatal IRIB que “el pueblo no debe permitir que los alborotadores alteren la sociedad”.
Bloqueo de internet y crisis humanitaria
Las protestas continúan en ciudades como Teherán y Mashhad, pese al apagón total de internet, que ya supera las 60 horas, según la organización Netblocks.
El Centro para los Derechos Humanos en Irán (CHRI) denunció que cientos de manifestantes han muerto durante el corte de internet, mientras los hospitales están “abrumados”, las reservas de sangre disminuyen y numerosos heridos presentan impactos de bala en los ojos.
Medidas de seguridad y situación económica
El jefe de la policía nacional, Ahmad Reza Radan, informó sobre “detenciones significativas” de líderes de las protestas, sin dar cifras.
El jefe de seguridad del régimen, Alí Larijani, diferenció entre protestas por dificultades económicas, que calificó de “comprensibles”, y los “disturbios”, que describió como “similares a métodos terroristas”.
La crisis económica se refleja en la vida cotidiana: Teherán está casi paralizado, el precio de la carne se ha duplicado y numerosos comercios permanecen cerrados.
Llamado opositor
En el plano político, Reza Pahlavi, hijo del derrocado sah, llamó a las fuerzas armadas y empleados públicos a apoyar las protestas. Además, manifestó su disposición a regresar a Irán desde su exilio en Estados Unidos para liderar una transición democrática.
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