Ni el cambio de signo político del país ni los históricos precios del cobre fueron suficientes para que el Banco Mundial ajuste sus cálculos de crecimiento para Chile.
De acuerdo al informe Global Economics Prospect, la economía chilena crecerá 2,2% en 2026 y 2,1% en 2027, cifras que se mantienen idénticas a las proyectadas en junio pasado y que se ubican cerca del crecimiento potencial del país. Estas estimaciones son más pesimistas que las del Banco Central, que en su último IPoM anticipó una expansión de entre 2% y 3% (media de 2,5%) para el PIB en 2026.
El organismo internacional señaló que la demanda interna se recuperará gradualmente a medida que la tasa de política monetaria converja hacia un rango neutral. El reporte se publica en un contexto más favorable para la economía chilena, que inicia una nueva etapa con el gobierno de José Antonio Kast, quien asumirá en marzo.
Entre los factores positivos destacan:
- Descenso de la pobreza, según la última encuesta Casen.
- Inflación en su nivel más bajo en cinco años, dentro de la meta del Banco Central.
- Precios del cobre sobre los US$ 6 por libra, lo que representa un alivio para las arcas fiscales.
- Caída del dólar, que en años recientes superó los $1.000.
- Mejores índices de inversión y un nivel inédito en la bolsa local.
Aun así, el crecimiento de Chile estará ligeramente por debajo del promedio de América Latina y el Caribe, que alcanzará 2,3% en 2026 y se consolidará en 2,6% en 2027.
Panorama global
El Banco Mundial prevé que la economía mundial mantendrá un crecimiento estable, con una expansión de 2,6% en 2026 y un leve repunte a 2,7% en 2027, cifras revisadas al alza respecto de junio. El ajuste se explica principalmente por el mejor desempeño de Estados Unidos, que aporta dos tercios de la revisión.
Sin embargo, el organismo advierte que la década de 2020 podría convertirse en la de menor crecimiento global desde los años sesenta, en un escenario marcado por tensiones comerciales, incertidumbre política y niveles récord de deuda pública y privada.
El economista jefe del Banco Mundial, Indermit Gill, señaló: “Cada año que pasa, la economía mundial muestra menos capacidad de generar crecimiento y más resiliencia frente a la incertidumbre de las políticas”.
Para las economías en desarrollo, se proyecta un crecimiento de 4,2% en 2025, que se moderará a 4% en 2026 antes de repuntar a 4,1% en 2027. Los países de ingreso bajo crecerían en promedio 5,6% en 2026-27, aunque esto no bastará para cerrar la brecha con las economías avanzadas.
Finalmente, el informe alerta sobre los desafíos fiscales en las economías emergentes, cuya deuda pública se encuentra en su nivel más alto en más de medio siglo. “Restablecer la credibilidad fiscal se ha convertido en una prioridad urgente”, afirmó M. Ayhan Kose, economista en jefe adjunto del Banco Mundial.
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