El Dr. David Kipping, astrónomo de la Universidad de Columbia y director del Cool Worlds Lab, presentó una audaz propuesta denominada “The Eschatian Hypothesis”. Esta teoría sugiere que el primer contacto de la humanidad con vida extraterrestre podría distar mucho de las fantasías de Hollywood: en lugar de encontrarnos con especies hostiles o benevolentes, lo más probable es que detectemos una civilización alienígena en sus momentos finales, agitándose violentamente ante su fin.

Una hipótesis que desafía la visión de Hollywood

Kipping, cuyo estudio será publicado en la revista Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, explicó en un video que “Hollywood nos condicionó a esperar uno de dos tipos de contacto extraterrestre”. Sin embargo, su hipótesis plantea que nuestro encuentro más probable será con una civilización en agonía, semejante a una versión intergaláctica del Imperio Romano en su etapa tardía.

Analogía con las estrellas

El astrónomo comparó esta situación con las supernovas, explosiones que marcan el colapso de las estrellas. Aunque son extraordinariamente raras, se detectan cada año debido a su inmensa luminosidad. Kipping destacó que “aproximadamente un tercio de las estrellas visibles a simple vista son gigantes evolucionadas, a pesar de que menos del 1% de las estrellas se encuentran en ese estado”. De esta lógica deduce que las primeras señales de inteligencia extraterrestre también serán ejemplos atípicos y ruidosos dentro de su clase más amplia.

Civilizaciones “ruidosas” y detectables

El experto argumenta que un desequilibrio extremo en un planeta —como un cambio climático acelerado o una guerra nuclear global— podría volver a una civilización excepcionalmente ruidosa y detectable. Kipping ilustró: “Detonen todas las bombas nucleares de la Tierra y nos iluminaríamos como un árbol de Navidad para que toda la galaxia lo viera”. Este escenario implicaría una sombría introducción a la confirmación de que no estamos solos.

La hipótesis sostiene que la primera detección de otra inteligencia podría ser la de un ejemplo inestable, transitorio, atípico pero muy ruidoso. Aunque no siempre implica decadencia, la mayoría de las tecnofirmas observables, como la contaminación, representan una desviación significativa de su estado natural. Incluso, Kipping sugiere que la famosa señal “¡Guau!” de 1977 pudo haber sido el último y desesperado llamado de auxilio de una civilización en crisis.

Contexto espacial y teorías alternativas

La propuesta surge en un momento de gran interés espacial, marcado por el acercamiento del visitante interestelar 3I/ATLAS. Aunque la NASA lo clasifica como cometa, el científico de Harvard Avi Loeb especuló que podría ser artificial, citando anomalías en su trayectoria y sus extraños chorros como posibles propulsores tecnológicos. De confirmarse, el primer contacto extraterrestre podría no ser glorioso, sino el testimonio de un final intergaláctico.

La profecía de Baba Vanga

A esta visión científica se suma la profecía de la reconocida vidente búlgara Baba Vanga, fallecida hace casi 30 años. Según sus supuestas visiones, el primer contacto oficial con vida alienígena ocurrirá en noviembre de 2026. La predicción menciona la llegada de una enorme nave espacial que entrará en la atmósfera terrestre, lo que facilitaría el primer diálogo con extraterrestres.

En conclusión, mientras la ciencia plantea que el primer contacto podría ser con una civilización en decadencia, las profecías anuncian la llegada de una nave espacial en 2026. Dos visiones distintas que, sin embargo, coinciden en un mismo punto: la humanidad podría estar cerca de un encuentro histórico con vida extraterrestre.

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