La definición del Ministerio de Seguridad comienza a instalarse como uno de los debates centrales en el entorno del Presidente electo, José Antonio Kast, en momentos en que se afinan las piezas clave del próximo gabinete y se evalúan perfiles para una de las carteras más emblemáticas y sensibles del nuevo gobierno.

Si bien han sido varios los nombres que se han analizado, con un énfasis especial en figuras con experiencia política y despliegue territorial, durante la última semana el panorama interno ha comenzado a ordenarse con mayor claridad.

En una primera ronda de conversaciones surgieron como opciones parlamentarios electos vinculados al mundo republicano, como Enrique Bassaletti y Cristián Vial, ambos exuniformados y con alta visibilidad dentro del sector. En el caso de Bassaletti, su fortaleza radica en su militancia republicana, mientras que Vial, aunque independiente, mantiene una clara alineación con el proyecto de Kast. Un elemento no menor, considerando que hasta ahora el gabinete no ha incorporado nombres que los republicanos consideren plenamente propios.

Otras fuentes señalan que incluso se ha evaluado mirar fuera del mundo político, poniendo sobre la mesa el nombre del exfiscal Eugenio Campos, actual jefe de la Unidad Anticorrupción y uno de los hombres de mayor confianza del fiscal nacional Ángel Valencia.

Carter, el nombre que corre con ventaja

Sin embargo, el nombre que siempre ha corrido con ventaja —y que sería la primera preferencia de Kast— es el del exalcalde de La Florida y senador electo por La Araucanía, Rodolfo Carter. Según cercanos al edil, ya se le habría realizado un ofrecimiento formal, el cual no ha sido descartado.

Carter es visto por el propio Kast como uno de los perfiles más idóneos para liderar el Ministerio de Seguridad, especialmente por su despliegue en esta materia durante su gestión municipal y por el impacto público que tuvo su ofensiva contra las denominadas “narcocasas”, un sello que logró instalar con fuerza en la agenda nacional.

Esa visibilidad mediática y experiencia en terreno continúan siendo activos altamente valorados en el entorno del Presidente electo.

No obstante, la decisión no es sencilla. En el círculo cercano de Carter reconocen que pesa con fuerza el riesgo político de abandonar un escaño senatorial recién conquistado, y por un período de ocho años, lo que se ha vuelto un argumento central a medida que avanzan las conversaciones.

A ello se suma el tema de la sucesión, ya que Carter fue electo en un cupo del Partido Republicano, por lo que su eventual reemplazo quedaría en manos de la colectividad que lidera Arturo Squella.

Autonomía política en juego

Otro factor relevante es la autonomía política que Carter ha cultivado durante años. Cercanos advierten que ingresar al gabinete podría limitar esa independencia, que ha sido parte fundamental de su capital político. Un ejemplo de ello fue su capacidad para imponer a la UDI a su administrador municipal, Daniel Reyes, como candidato a alcalde de La Florida, quien terminó ganando de forma contundente.

Sin militancia republicana y con un historial marcado por posiciones propias durante su paso por Chile Vamos, algunos advierten que asumir un cargo ministerial lo obligaría a alinearse con mayor disciplina al diseño, los tiempos y prioridades del Ejecutivo, diluyendo su perfil díscolo e independiente.

Este debate también se cruza con una mirada más estratégica al interior de la Oficina del Presidente Electo (OPE). Allí, algunos sostienen que mover piezas desde el Congreso podría abrir flancos innecesarios, especialmente en un escenario donde el diseño legislativo sigue siendo una de las principales preocupaciones del próximo gobierno. Además, reconocen que recurrir a parlamentarios evidencia, en parte, la escasez de elenco disponible para un cargo tan sensible.

Una apuesta de alto riesgo… y alto impacto

Con todo, también existen voces que consideran que el movimiento podría jugar a favor de Carter. Liderar el Ministerio de Seguridad —una de las carteras más expuestas y prioritarias del próximo gobierno— le permitiría consolidarse como el principal rostro de la agenda de orden público y proyectarse como una figura de continuidad dentro del sector.

Se trata de un riesgo elevado, admiten en el entorno, pero que algunos consideran vale la pena asumir si el objetivo es instalarlo como un eventual sucesor natural de Kast.

Codina emerge como alternativa

En medio de esta disyuntiva, otra opción que ha comenzado a ganar terreno en los últimos días es la del exalcalde de Puente Alto, Germán Codina. El exmilitante de RN fue uno de los dirigentes de Chile Vamos que se sumó tempranamente a la campaña de Kast, y tras el triunfo en segunda vuelta su nombre también fue sondeado para la Subsecretaría de Desarrollo Regional y Administrativo (Subdere).

Codina es visto con frecuencia en las dependencias de la OPE, lo que ha alimentado las versiones sobre su posible incorporación al gabinete.

El exjefe comunal evitó confirmar o descartar la opción y se limitó a señalar que “hace varias semanas decidí no emitir comentarios de ninguna materia, más aún tratándose de temas que se debe respetar que son decisión exclusiva del Presidente electo”.

El foco sigue en Carter

Pese a la aparición de alternativas, la atención continúa centrada en Rodolfo Carter. Para algunos, asumir el Ministerio de Seguridad sería la culminación natural de un trabajo político y comunicacional que lo posicionó como una de las figuras más visibles en esta materia, trascendiendo su rol municipal.

Para otros, en cambio, renunciar al Senado antes incluso de asumir representa un riesgo político difícil de justificar, especialmente considerando que su elección en La Araucanía fue interpretada como una apuesta estratégica de Kast para reforzar su presencia territorial en una de las regiones más complejas del país en términos de orden público y seguridad.

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