Julio Iglesias ha decidido romper parcialmente su silencio en medio de la controversia que lo rodea. El cantante mantuvo una breve conversación telefónica con la revista ¡Hola! luego de que dos mujeres que trabajaron para él lo acusaran de acoso y agresión sexual, hechos que actualmente son objeto de una investigación por parte de la Fiscalía. Según las denuncias, los presuntos episodios habrían ocurrido en 2021 en propiedades que el artista posee tanto en Punta Cana como en Bahamas.

De acuerdo con el citado medio, durante el contacto telefónico Iglesias se mostró sereno y firme, transmitiendo la intención de ofrecer una respuesta clara y sin ambigüedades una vez que considere oportuno hacerlo. En esa línea, el propio artista señaló a ¡Hola! que, pese a la gravedad del escenario que enfrenta, aún no considera adecuado pronunciarse públicamente, aunque adelantó que su versión de los hechos será conocida “muy pronto”.

El cantante enfatizó que actualmente se encuentra concentrado en la preparación de su defensa legal, con el objetivo de esclarecer cada uno de los elementos vinculados a la denuncia y de que se determine la veracidad de los testimonios involucrados. ¡Hola! subraya que, si bien la voz del artista se percibía segura, también dejaba entrever el impacto emocional que le ha generado la situación.

Mientras tanto, su entorno más cercano ha optado por una estricta reserva. No ha habido declaraciones oficiales por parte de familiares o colaboradores, aunque fuentes del círculo íntimo de Iglesias, citadas en privado, descartan la veracidad de las acusaciones y aseguran haber recibido la noticia con sorpresa. A la espera de una intervención directa del cantante, será su equipo jurídico el encargado de canalizar cualquier comunicación relacionada con el proceso judicial.

Apoyos, política y presunción de inocencia

La denuncia ha trascendido el ámbito estrictamente judicial y ha generado un amplio debate público. En ese contexto, el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, reiteró la relevancia del principio de presunción de inocencia y descartó la posibilidad de retirar los reconocimientos honoríficos municipales otorgados al artista.

Desde que el caso se hizo público, la cobertura mediática ha sido intensa y las reacciones se han multiplicado tanto en el plano social como político. Los respaldos más explícitos hacia Julio Iglesias han surgido principalmente desde la derecha, con figuras como Isabel Díaz Ayuso, quien ha defendido al cantante apelando a la presunción de inocencia y cuestionando las motivaciones de las denuncias, al tiempo que lo ha definido como un referente nacional.

En contraste, desde el Gobierno se ha planteado la necesidad de que la investigación avance hasta aclarar todos los antecedentes, insistiendo en la importancia de evitar “espacios de impunidad”. De este modo, el escenario público se fragmenta entre quienes manifiestan un apoyo directo al artista y quienes ponen el acento en la independencia y profundidad del proceso judicial.

El impacto en su vida personal y su matrimonio

Paralelamente, el caso ha reabierto interrogantes sobre la esfera privada del cantante, particularmente en lo relativo a su matrimonio con Miranda Rijnsburger. Según información publicada por Vanitatis, la relación entre ambos habría atravesado un progresivo distanciamiento en los últimos años. Aunque se mantuvo un trato cordial, el contacto y el tiempo compartido se habrían reducido de forma significativa: “Cada vez se veían menos veces y menos tiempo al año”, consigna el medio.

Estas versiones apuntan a una dinámica familiar desarrollada en dos núcleos distintos. Mientras Julio Iglesias residía de forma más bien aislada entre Bahamas y República Dominicana, Miranda Rijnsburger se encargaba del cuidado de sus cinco hijos en Miami, con visitas puntuales a la finca familiar ubicada en Ojén, Málaga. Un contexto personal que, sumado al actual frente judicial y mediático, contribuye a delinear uno de los momentos más complejos y expuestos en la trayectoria del artista.