Las protestas antigubernamentales en Irán, que se extienden desde hace 19 días, han dejado más de 3.000 muertos, según cifras de organizaciones como IHRNGO, que estiman el número de víctimas en 3.428 fallecidos y miles de heridos. La situación ha generado un fuerte debate en el Consejo de Seguridad de la ONU, donde Estados Unidos advirtió que “todas las opciones están sobre la mesa” para detener lo que calificó como una “masacre”.
La postura de Estados Unidos
El embajador estadounidense ante la ONU, Mike Waltz, afirmó que el presidente Donald Trump “es un hombre de acción, no de interminables palabras como las que escuchamos en las Naciones Unidas”.
Waltz subrayó que Trump “ha dejado claro que todas las opciones están sobre la mesa para detener la masacre, y nadie debería entenderlo mejor que los líderes del régimen iraní”.
El diplomático denunció que, pese a que el gobierno iraní asegura estar dispuesto a dialogar, “sus acciones demuestran lo contrario”, acusando al régimen de Teherán de gobernar mediante “represión, violencia e intimidación”, además de haber “desestabilizado Oriente Medio durante décadas”.
En su intervención, Waltz instó a la comunidad internacional a respaldar al pueblo iraní: “Ya es suficiente. Todos tenemos la responsabilidad de apoyar al pueblo iraní y poner fin al abandono y la opresión que sufre el país a manos de su régimen”, afirmó.
El embajador reiteró que Trump apoya “al valiente pueblo de Irán” y responsabilizó al régimen por la “miseria económica y la represión de su libertad”. Asimismo, lo acusó de representar “una amenaza para la paz y la seguridad”, de pedir “la muerte para Estados Unidos y la aniquilación de Israel”, mientras sus ciudadanos carecen de acceso a alimentos, agua potable y medicinas.
Finalmente, Waltz concluyó señalando que Irán ha sido “el principal patrocinador estatal del terrorismo en el mundo” y un “violador sistemático de los derechos humanos”.
La respuesta de Irán
El representante permanente adjunto de Irán ante la ONU, Gholamhossein Darzi, advirtió que su país responderá con una acción “decisiva” y conforme al derecho internacional ante cualquier agresión militar de Estados Unidos.
“Irán no busca una escalada ni una confrontación, pero cualquier acto de agresión directo o indirecto será respondido con una acción decisiva, proporcional y legal en virtud del artículo 51 de la Carta de la ONU”, expresó Darzi, en referencia al derecho a la legítima defensa.
El diplomático rechazó las acusaciones contra el régimen iraní y atribuyó al Estado Islámico la responsabilidad por la muerte de manifestantes. Además, aseguró que las protestas comenzaron de forma pacífica, pero fueron “secuestradas” por grupos armados organizados.
Darzi también acusó a Estados Unidos de estar implicado en la “promoción de disturbios violentos” dentro de Irán y señaló que Washington busca ocultar su complicidad en las manifestaciones como parte de un esfuerzo de Israel para arrastrar a EE.UU. hacia una nueva guerra de agresión contra Teherán.
Reacciones internacionales
Delegaciones como la de Francia sostuvieron que solo el pueblo iraní debe decidir su destino, aunque subrayaron la existencia de una “responsabilidad colectiva” para denunciar la violencia y la represión observadas durante las manifestaciones.
Por su parte, la ONU expresó su oposición a una posible intervención militar en Irán, en medio de los crecientes llamados de Estados Unidos a actuar frente a la represión.
Escenario actual
Las protestas en Irán, impulsadas por el deterioro económico, han dejado un número de víctimas aún incierto. En este contexto, Trump no ha descartado el uso de la fuerza militar si el régimen continúa reprimiendo a los manifestantes civiles.
El mandatario estadounidense aseguró esta semana que “la ayuda estaba en camino” en relación con las movilizaciones, según fuentes oficiales.
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