En una final que tuvo todo el toque de dramatismo, la selección de Senegal se consagró campeón de la Copa de África, tras derrotar por la cuenta mínima al dueño de casa Marruecos.

La final terminó 0-0 tras los 90 minutos, por lo que se debió ir a tiempo de alargue, donde ocurría un hecho insólito y pocas veces visto. Se jugaban los 8 minutos de tiempo agregado, cuando el árbitro congoleño anuló un gol a favor de los senegaleses a los 94´ sin explicación alguna, ni menos tuvo la idea de apoyarse desde el VAR.

Minutos después (98´) el juez decidió cobrar un penal a favor de los marroquíes y ahí vino el escándalo. La escuadra de Senegal, motivada su entrenador Pape Thiaw, se fue de la cancha en forma de protesta, salvo su capitán Sadio Mané, quien se quedó a dialogar y pidiendo el regreso de sus compañeros, quienes arriesgaban una sanción mayor.

Minutos después, los futbolistas regresaron, convencidos por el propio Mané. Vino la ejecución del lanzamiento penal por parte de Brahim Díaz, quien definió a lo Panenka y el arquero Mendy se quedó con el balón. Todo digno de una película.

Ya en tiempo de alargue (4´) Senegal mediante Pape Gueye anotó la única cifra y se terminó quedando con la copa a manos del equipo que era anfitrión de esta edición.

Por Ignacio Soto Bascuñán