El aparato de propaganda estatal en Irán sufrió uno de los golpes más duros de su historia reciente. Un grupo de hackers logró vulnerar de manera simultánea todos los canales de la televisión pública iraní, difundiendo a nivel nacional un mensaje del príncipe heredero Reza Pahlavi, quien desde el exilio llamó abiertamente a la población a rebelarse contra el régimen islámico.
La transmisión interrumpió la programación habitual durante varios minutos y se produjo en medio de una de las crisis políticas y sociales más graves que ha enfrentado el país en décadas, marcada por protestas masivas y una represión de gran escala.
La irrupción televisiva ocurrió mientras Irán atraviesa una ola de movilizaciones iniciadas por el alza del costo de la vida, las que rápidamente evolucionaron hacia un movimiento nacional contra la teocracia gobernante. Organizaciones de derechos humanos han denunciado una represión sistemática, con cifras de víctimas que siguen siendo inciertas debido al apagón informativo impuesto por el régimen.
Según la ONG Iran Human Rights, al menos 3.428 personas han muerto producto de la represión, aunque estimaciones independientes elevan el número hasta 20.000 fallecidos, en un contexto de bloqueo de internet y censura a los medios.
En el mensaje difundido por la señal estatal, Reza Pahlavi instó a los iraníes a “no ceder ante la represión” y a organizarse para impulsar un cambio político profundo. El discurso, que hasta ahora circulaba únicamente en redes sociales y plataformas bloqueadas dentro del país, fue visto por millones de personas, amplificando de manera inédita el alcance del líder opositor en el exilio.
La acción expuso la vulnerabilidad del sistema comunicacional del régimen y marcó un hito simbólico: nunca antes un mensaje opositor había logrado penetrar en tiempo real el sistema estatal de televisión para llegar a todo el país.
Apagón informativo y control digital
El incidente se produjo en un momento en que el acceso a internet en Irán permanece severamente restringido. La organización de ciberseguridad Netblocks informó que, tras diez días de bloqueo casi total, el tráfico de datos volvió a caer luego de un breve restablecimiento parcial.
Según la entidad, la censura busca ocultar la magnitud real de la represión y frenar el flujo de información desde el interior del país. “Durante este tiempo, algunos iraníes pudieron dar información detallada sobre la crisis en el terreno”, señaló Netblocks.
Advertencias del régimen y endurecimiento del discurso
Frente a la creciente presión interna e internacional, el régimen iraní ordenó la reapertura de escuelas y proclamó un retorno a la “normalidad”. Sin embargo, el tono de las advertencias oficiales se ha endurecido.
El presidente Masud Pezeskian aseguró que “un ataque contra el gran líder de nuestro país equivale a una guerra total contra la nación iraní”, en referencia al ayatolá Alí Khamenei. Las autoridades han acusado a Estados Unidos e Israel de promover la “sedición” y han amenazado con castigos severos, incluidas condenas a muerte para quienes encabecen las protestas.
El portavoz del poder judicial, Asghar Jahangir, advirtió que los responsables de los disturbios enfrentarán juicios rápidos y no podrán aspirar al perdón estatal. En tanto, Khamenei afirmó que “algunos miles” de muertos serían responsabilidad de “agentes extranjeros”, prometiendo una represión implacable.
Impacto internacional
Pese a las dificultades para verificar de forma independiente los hechos, el quiebre del cerco informativo a través de la televisión estatal marcó un punto de inflexión en la crisis iraní.
El episodio se suma a la creciente presión internacional, con masivas manifestaciones de apoyo a los manifestantes iraníes en ciudades como Berlín, Londres y París, donde miles de personas exigieron el fin de la represión y el respeto a los derechos humanos.
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