Los incendios forestales que afectan a las regiones de Ñuble y Biobío ya se inscriben entre los más destructivos de las últimas décadas. Según el último reporte de Senapred, el saldo es devastador: 20 personas fallecidas y más de 34 mil hectáreas consumidas por el fuego, en una emergencia que ha puesto al límite tanto a las comunidades como a los equipos de respuesta.
En este escenario crítico, la labor de los voluntarios de Bomberos ha resultado clave para salvar vidas. Son múltiples los registros de actos heroicos, pero uno en particular conmovió al país. Durante la noche del lunes comenzó a circular en redes sociales un video que mostraba a funcionarios rescatando a una madre y a sus dos bebés mellizas, en medio de los incendios que afectaron al sector de Lirquén, en la comuna de Penco.
En las imágenes se observa cómo los bomberos logran llegar hasta una camioneta donde se encontraban las niñas, de apenas un año de edad. Sin embargo, en ese momento no había rastros de la madre, quien se encontraba junto a su otro hijo, un niño de 10 años. Tras horas de incertidumbre, se confirmó que la mujer —identificada como Carla— fue ingresada al hospital de Talcahuano, donde permanece bajo atención médica tras sufrir quemaduras.
El rescate, relatado posteriormente por sus protagonistas, fue una verdadera travesía marcada por la improvisación, el riesgo extremo y decisiones tomadas en segundos. El superintendente del Cuerpo de Bomberos de Coronel, Eduardo Monsalve, entregó detalles del operativo.
Monsalve y el comandante Jaime se encontraban en el puesto de mando cuando recibieron un llamado de emergencia: un carro bomba con funcionarios estaba atrapado entre las llamas, sin posibilidad de avanzar por la única vía de salida, bloqueada por vehículos que comenzaban a arder. Ante la gravedad de la situación, ambos abordaron una camioneta y lograron llegar hasta el lugar, rescatando no solo a sus compañeros, sino también a civiles que intentaban huir del fuego.
El grupo fue trasladado hasta un carro de la Séptima Compañía, donde, según relataron, había más de 200 personas resguardadas. Fue allí donde el comandante Jaime escuchó el llanto de un bebé, un sonido que cambiaría el curso del operativo.
“Escuché una guagüita llorando, y me acerco donde ellos y le digo a la mamá que me las pase, porque yo las veía que estaban rojitas. Le dije que nosotros las ayudábamos a evacuar, y como eran mellizas le dije a Eduardo: ‘Lalo, bajemos con las guagüitas’, y sin vacilar, comenzamos esta carrera desesperada”, relató Jaime a Canal 13.
Monsalve explicó que la madre estaba junto a sus dos bebés mellizas y su hijo mayor, Martín. “Cuando la mamá nos entregó a los bebés yo lo primero que hice fue pedirle un polerón o algo para poder poner encima, y su hermano sacó algo de una mochila. Le dije: ‘mira, cuando vayamos pasando por el fuego tú cubre la cabeza de tu hermana’”, señaló en conversación con Mega.
Cada bombero avanzó con una bebé en brazos, mientras Martín y su madre los seguían corriendo detrás. Sin embargo, la intensidad del fuego y el humo hizo que el grupo se separara. “La desesperación era tal que tuvimos que correr a máxima velocidad para salir de ahí lo antes posible y que las bebés se vieran lo menos afectadas. Fue ahí donde nos separamos de Martín, de su mamá”, explicó Monsalve.
El propio superintendente reconoció el límite físico y emocional del momento. “Yo que tengo entrenamiento para esto, no daba más, no aguantaba. Intenté aguantar la respiración y pensé que en algún momento caíamos a mitad del camino (…) no sabía si iba por el camino correcto o no”. En ese instante, apareció una figura inesperada. “Aquí es donde aparece el verdadero héroe de la historia, que es un civil con polera, short y una linterna. Lo más seguro es que era un habitante del sector. Él me llevó para poder salir y llegar hasta donde estaba la camioneta, después no supe nada más de esa persona”, relató.
Al no tener noticias de la madre ni del niño, los bomberos trasladaron a las bebés al hospital más cercano para que recibieran atención médica. Paralelamente, iniciaron gestiones para dar con el paradero del resto de la familia. La búsqueda dio resultados tras conversar con el padre de los niños.
“Por el relato de su papá, dice que la mamá a mitad de camino no daba más, se arrodilló en el piso. Y fue él, este pequeño, quien le dijo: ‘mamá, vamos, sigamos, tenemos que salir de aquí’. Y logró hacer que su mamá saliera, pero él terminó con quemaduras en las vías aéreas”, explicó Monsalve.
Finalmente, tanto la madre como el niño fueron trasladados al hospital regional, donde permanecen bajo tratamiento por lesiones y quemaduras. Sobre Martín, el superintendente destacó su rol decisivo: “Se está recuperando bien, está con una buena atención. Y también fue un valiente, fue un héroe que gracias a él su mamá pudo salir”.
Actualmente, Carla permanece internada en la UCI; una de las bebés ya fue dada de alta, mientras que la otra continúa hospitalizada en proceso de recuperación. Una historia que, en medio de cifras devastadoras y escenarios desoladores, refleja el costo humano de la tragedia y la dimensión del heroísmo silencioso que emerge cuando todo parece perdido.
La Odisea de Martín, el Niño Héroe de Penco
Una escena de intenso dramatismo protagonizó Martín, de apenas diez años, en la comuna de Penco durante la noche del 19 de enero, territorio devastado por los incendios forestales. El menor es hermano de las mellizas rescatadas por Bomberos en un video que conmocionó las redes sociales. Si bien las niñas fueron entregadas a los rescatistas por su madre, esta desapareció segundos después entre el humo y las llamas. Posteriormente, el canal 24 Horas confirmó que la mujer se encuentra recibiendo atención en el Hospital Regional de Talcahuano.
Antes de ese rescate viral, la familia vivió una huida cinematográfica. Martín, su madre —cargando a sus hermanas de dos años— y una vecina anciana quedaron atrapados por el fuego dentro del automóvil familiar, episodio que forzó la separación del grupo. Mientras el padre permaneció en el vehículo intentando buscar una salida, la otra parte del núcleo inició una travesía a pie a través del infierno de llamas y humo.
Milagrosamente, lograron atravesar la cortina de fuego. El reencentro final, cargado de angustia y alivio, se produciría horas después en el hospital. El padre fue el primero en arribar al centro asistencial, donde una enfermera le informó del ingreso de sus hijas. Más tarde llegarían su esposa, Martín y la vecina anciana.
En medio de esta odisea, el verdadero rostro del heroísmo lo mostró el pequeño Martín. Asumiendo una responsabilidad desgarradora para su edad, ayudó activamente en el cuidado de sus hermanas y de su madre durante la huida. Este acto de valentía y sacrificio tuvo un costo físico atroz: sufrió quemaduras en el 30% de su cuerpo, principalmente en brazos y piernas. Actualmente, se encuentra hospitalizado en un lento y doloroso proceso de recuperación, mientras su historia emerge como un símbolo puro de resiliencia familiar en medio de la catástrofe.
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