Dentro del diseño de la política exterior chilena, la representación diplomática ante las Naciones Unidas es considerada una de las embajadas de mayor peso estratégico. No solo por la visibilidad que entrega el foro multilateral, sino también por la tradición política que ha rodeado al cargo, históricamente reservado para figuras con trayectoria y manejo diplomático.

Por esa oficina han pasado nombres como el expresidente Gabriel González Videla, José Piñera Carvallo —padre del fallecido exmandatario Sebastián Piñera—, Juan Gabriel Valdés y Heraldo Muñoz. Hasta hace algunos días, la misión chilena ante la ONU estuvo encabezada por Paula Narváez, quien dejó el puesto anticipadamente para asumir como directora regional del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA).

El presidente electo José Antonio Kast ya definió esa designación. El elegido es Roberto Ampuero, excanciller del segundo gobierno de Sebastián Piñera y escritor.

Ampuero fue embajador de Chile en México durante el primer mandato de Piñera. Posteriormente, en el segundo gobierno del exmandatario, asumió como ministro de Relaciones Exteriores. Su paso por la Cancillería estuvo marcado por críticas a su gestión y por una disputa interna de poder con Benjamín Salas, asesor internacional del Segundo Piso de La Moneda, tensión que terminó debilitando su posición dentro del gabinete. A ello se sumaron otros episodios controvertidos, como el viaje a Cúcuta —que terminó aceptando pese a estar en desacuerdo— y la presencia de los hijos del expresidente Piñera en la gira a China.

Tras su salida del Ministerio de Relaciones Exteriores, Ampuero fue designado embajador en España, cargo que desempeñó hasta el término del gobierno de Piñera.

La nominación del excanciller a la ONU no sorprendió en el mundo republicano. Durante la campaña, el escritor comenzó a manifestar gestos de apoyo a Kast. En plena contienda electoral, anunció que respaldaría al entonces candidato por sobre la carta de Chile Vamos, Evelyn Matthei. “Votaré por José Antonio Kast porque es el que mejor diagnostica, a mi entender, lo que el país necesita en esta crisis que nos sacude y angustia”, dijo el 29 de octubre en Ex-Ante.

Luego, Ampuero se reunió con Kast ya como presidente electo. El 22 de diciembre, llegó hasta la denominada “Moneda chica”, en lo que fue el primer acercamiento formal sobre el rol que asumiría en el futuro gobierno.

La designación del exministro en la ONU lo sitúa —junto al propio Kast y al futuro canciller Francisco Pérez Mackenna— en el centro de una definición política clave: si Chile respaldará o no una eventual candidatura de Michelle Bachelet a la secretaría general de la ONU. La decisión permanece en suspenso, considerando que el país aún no ha formalizado ninguna postulación. No obstante, el Presidente Gabriel Boric aseguró recientemente que inscribirá formalmente su candidatura.

De concretarse, Kast, Ampuero y el futuro canciller deberán decidir si ratifican ese respaldo o se restan. En el entorno del presidente electo transmiten que existe fuerte resistencia en el Partido Republicano a la postulación de Bachelet y que tendría pocas posibilidades de éxito, por lo que se inclinan a no perseverar.

A ello se suma la salida de Paula Narváez de la misión ante la ONU, quien era considerada una de las principales promotoras de la opción de Bachelet. En el círculo de la expresidenta, sin embargo, restan dramatismo al hecho y señalan que se trató de un asunto conversado entre ambas.

Con la definición del embajador ante la ONU ya cerrada, el presidente electo ha comenzado a avanzar en el resto de las designaciones diplomáticas. Según comentan en su entorno, el diseño contempla alrededor de 20 embajadores políticos, un punto históricamente controvertido para los diplomáticos de carrera, formados en la Academia Diplomática.

El antecedente inmediato es el del Presidente Gabriel Boric, quien en marzo de 2022 designó cerca de 17 embajadores políticos.

En el caso del futuro gobierno de Kast, algunos nombres ya han comenzado a tomar forma. El exdiputado y exembajador ante la OEA Issa Kort (UDI) asumiría la representación en Brasil; el senador Francisco Chahuán (RN) sería destinado a México; mientras que el diputado Miguel Mellado (Partido Republicano) es mencionado para una embajada en Centroamérica o Portugal.

En tanto, la embajada en Estados Unidos estaría reservada para el empresario Andrés Ergas Heymann, y en la OEA la representación quedaría a cargo del diputado y actual presidente de la Cámara, José Miguel Castro (RN). A ellos se suma el senador Juan Antonio Coloma (UDI), quien partiría como embajador a España.

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