Con un anuncio realizado entrada la noche del martes, el Presidente electo José Antonio Kast dio a conocer la composición de su primer gabinete ministerial, marcando una señal política clara: prioridad a perfiles técnicos e independientes, por sobre una representación orgánica de los partidos que lo respaldaron en campaña.
El equipo, que asumirá funciones a partir del 11 de marzo, está integrado por 24 ministros, de los cuales 16 no militan en partidos políticos, una decisión que ya genera debate sobre la gobernabilidad y la futura relación del Ejecutivo con el Congreso.
Un gabinete con fuerte sello independiente
Entre los nombramientos más relevantes, Claudio Alvarado (UDI) encabezará el Ministerio del Interior, mientras que Jorge Quiroz (IND) asumirá en Hacienda. En Seguridad, una de las carteras clave del nuevo gobierno, fue designada Trinidad Steinert (IND), exfiscal regional de Tarapacá.
Uno de los elementos más llamativos fue la designación de Daniel Mas (IND) como biministro, concentrando las carteras de Economía y Minería, una figura poco habitual en la institucionalidad chilena y que refuerza la lógica tecnocrática del equipo.
Ajustes de última hora y una nominación frustrada
La conformación del gabinete no estuvo exenta de tensiones. Durante el día se dio por hecho el arribo de Santiago Montt al Ministerio de Minería, luego de que él mismo anunciara su salida del sector privado para asumir el cargo. Sin embargo, esa designación nunca fue oficializada por Kast y terminó siendo descartada.
Fuentes políticas atribuyen el retraso en el anuncio a este ajuste de último minuto, que evitó un conflicto mayor por la forma en que se comunicó la eventual designación.
El factor Campos y el quiebre con el Partido Radical
Otra señal que agitó el tablero político fue el nombramiento de Jaime Campos en Agricultura. Militante histórico del Partido Radical, su decisión de integrarse al gobierno de Kast desató una dura reacción en la directiva de su colectividad.
Campos respondió con un tono confrontacional, cuestionando la legitimidad del actual liderazgo radical y lanzando duras críticas al Gobierno del Presidente Gabriel Boric, al que calificó como el peor desde el retorno a la democracia. Sus declaraciones profundizaron el quiebre con su partido y evidenciaron la complejidad política del gabinete entrante.
Críticas por ausencia de anclaje político
Desde distintos sectores surgieron cuestionamientos al diseño del gabinete. Analistas advierten que la escasa presencia de partidos podría debilitar la capacidad de negociación legislativa, especialmente en un Congreso fragmentado.
Para algunos expertos, la apuesta de Kast apunta a ampliar su base de apoyo más allá de la derecha tradicional, incorporando figuras provenientes de la ex Concertación y del mundo técnico, aunque ello implique tensiones con los partidos más ideológicos.
Libertarios fuera del gabinete
Uno de los efectos colaterales del diseño ministerial fue la exclusión del Partido Nacional Libertario (PNL). Pese al respaldo explícito de Johannes Kaiser en segunda vuelta, la colectividad quedó fuera del gobierno, frustrando sus aspiraciones de ocupar carteras estratégicas como Defensa o Justicia.
Si bien el PNL evitó cerrar definitivamente la puerta, el mensaje político fue claro: Kast optó por la moderación y la transversalidad, relegando a los sectores más duros de la derecha.
El mensaje externo: pragmatismo antes que ideología
El reciente encuentro de Kast con el presidente argentino Javier Milei fue leído como un gesto hacia el mundo libertario. Sin embargo, analistas coinciden en que ese acercamiento no se tradujo en el gabinete.
La señal, advierten, estaría más bien en las primeras medidas económicas del nuevo gobierno, donde se espera una agenda promercado, reducción de impuestos y destrabe regulatorio.
En ese escenario, el gabinete de Kast se configura como una apuesta de alto riesgo político: privilegiar lo técnico para generar confianza, aun cuando ello implique tensiones con sus aliados naturales desde el primer día.
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