Tras decretarse Estado de Catástrofe por los incendios forestales en las regiones de Ñuble y Biobío, la emergencia ya deja un saldo de más de 350 viviendas consumidas, cerca de 25 mil hectáreas afectadas y 20 personas fallecidas, según cifras oficiales.
El tema fue abordado durante la presentación del gabinete de ministros del presidente electo José Antonio Kast, instancia en la que Jaime Campos, futuro ministro de Agricultura, fue consultado por el impacto de los siniestros en la Macrozona Sur. Al respecto, la autoridad designada señaló que la principal afectación se ha concentrado en zonas forestales, y precisó que la mayor preocupación está puesta en las áreas habitadas, más que en el daño agrícola. “En esa zona específica terrenos agrícolas no hay”, afirmó.
De acuerdo con cifras del Ministerio de Agricultura, la Región del Biobío concentra el 28,1% de la superficie nacional dedicada al cultivo, de la cual un 79% corresponde a producción forestal. En tanto, la Región de Ñuble reúne el 9,6% de la superficie cultivada del país, con una producción destacada de frambuesas y remolachas.
En conversación con Pulso, el presidente de la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA), Antonio Walker, sostuvo que aún es prematuro contar con estimaciones certeras sobre el daño agrícola, enfatizando que la prioridad actual es contener los incendios.
Walker aseguró que los más perjudicados por la emergencia son los pequeños y medianos productores agrícolas y forestales. “Siempre se habla de las grandes forestales de la Macrozona Sur, pero hay más de 100 mil pequeños propietarios forestales afectados”, afirmó.
Desde el Ministerio de Agricultura indicaron que, si bien las cifras disponibles son preliminares y sujetas a actualización, una primera estimación del Centro de Información de Recursos Naturales (Ciren) calcula que el daño económico potencial agregado en Ñuble y Biobío asciende a $117 mil millones, equivalentes a aproximadamente US$123 millones, considerando tanto la afectación por uso de suelo como las pérdidas en frutales.
Las principales plantaciones agrícolas afectadas corresponden a manzanos, que concentran la mayor pérdida económica dentro del grupo de frutales, seguidos por arándanos, frambuesas y cerezos.
Pese a este escenario, Walker descartó que los daños en zonas de plantación generen un alza en los precios de los alimentos en el corto plazo, y sostuvo que el foco estará puesto en la restauración de los bosques dañados.
Desde la cartera de Agricultura coincidieron con este diagnóstico y señalaron que se está realizando “un monitoreo diario y permanente de los mercados mayoristas a nivel nacional”, el cual muestra un funcionamiento normal, sin problemas de suministro ni interrupciones en la cadena de abastecimiento.
Cabe recordar que el 20 de enero las autoridades decretaron faena cero en las zonas afectadas, medida que prohíbe entre las 12:00 y las 18:00 horas cualquier trabajo agropecuario o forestal con maquinaria que pueda generar chispas. Además, se informó que patrullas militares, de Carabineros y de la Policía de Investigaciones (PDI) realizarán fiscalizaciones para asegurar el cumplimiento de la norma.
Desde el Ministerio de Agricultura precisaron que esta medida no implica una afectación estructural de la producción, indicando que su impacto dependerá de la duración de la restricción, su focalización territorial y la evolución de la emergencia.
En la misma línea, desde la SNA, Walker descartó que la faena cero provoque daños o retrasos significativos en las producciones.
Finalmente, ante el avance de los focos incendiarios hacia el sur, el exministro expresó su preocupación por la intencionalidad de los incendios. “Sabemos que un tercio de los incendios forestales son intencionales, y esta intencionalidad es un fenómeno que tiene mucha más fuerza en La Araucanía”, concluyó.
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