Antes de la captura del dictador venezolano Nicolás Maduro por parte del Ejército de Estados Unidos, ocurrida el pasado 3 de enero, la entonces vicepresidenta Delcy Rodríguez y su hermano Jorge Rodríguez, una de las figuras más influyentes del chavismo, se comprometieron a cooperar con la administración de Donald Trump una vez que el líder chavista dejara el poder, según reveló el diario británico The Guardian, citando a cuatro fuentes involucradas en las discusiones de alto nivel.
De acuerdo con el medio, Rodríguez —quien asumió el 5 de enero como presidenta interina— y su hermano, actual jefe de la Asamblea Nacional, aseguraron en conversaciones secretas con funcionarios estadounidenses y qataríes, a través de intermediarios, que darían la bienvenida a la salida de Maduro.
Contactos previos y señales a Washington
Según The Guardian, las comunicaciones entre funcionarios de Estados Unidos y Delcy Rodríguez comenzaron en el otoño boreal y se intensificaron tras una conversación telefónica clave entre Trump y Maduro a fines de noviembre, en la que el mandatario estadounidense exigió que el líder venezolano abandonara el país. Maduro rechazó la petición.
Para diciembre, un estadounidense involucrado en las negociaciones afirmó al diario que Delcy Rodríguez había transmitido un mensaje claro a Washington: “Maduro tiene que irse”.
Otra fuente familiarizada con los intercambios señaló que Rodríguez añadió: “Trabajaré con lo que sea que surja después”.
Antecedentes de negociaciones fallidas
En octubre, el Miami Herald informó sobre negociaciones frustradas con mediación de Qatar, en las que Delcy Rodríguez se habría ofrecido como jefa de un gobierno de transición sin Maduro, con el objetivo de preservar la estabilidad política. En ese momento, la entonces vicepresidenta desmintió la información y acusó al diario estadounidense de difundir “mentiras”.
Según esa versión, Delcy y Jorge Rodríguez, junto a un grupo de altos funcionarios, habrían presentado dos propuestas aprobadas por Maduro a la administración Trump, siempre a través de intermediarios qataríes.
Otros contactos del chavismo con EE.UU.
Por su parte, Reuters informó el domingo que Diosdado Cabello, ministro del Interior y una de las figuras más poderosas del chavismo, también habría sostenido conversaciones con Estados Unidos meses antes de la operación contra Maduro. Según la agencia, los contactos abordaron sanciones estadounidenses y la acusación formal que enfrenta Cabello, y se remontarían a los primeros días de la actual administración Trump.
Sin embargo, este miércoles por la noche, Cabello negó categóricamente esas versiones en su programa semanal de televisión, calificándolas como parte de una “campaña mediática de mentiras” impulsada por la oposición para dividir al chavismo y desacreditar al gobierno interino encabezado por Delcy Rodríguez.
“Yo no me he reunido con nadie”, afirmó. “Reto a quien sea a mostrar pruebas del encuentro”, añadió.
Un acuerdo con matices
The Guardian subraya que, según todas las fuentes, el compromiso de Delcy Rodríguez tenía un matiz clave: si bien la familia Rodríguez prometió cooperar con Estados Unidos una vez que Maduro cayera, no aceptó colaborar activamente para derrocarlo. Las fuentes insisten en que no se trató de un golpe de Estado orquestado por los hermanos Rodríguez.
Horas después de la operación que terminó con la captura de Maduro, Trump pareció confirmar la existencia de contactos. En declaraciones al New York Post, afirmó que Delcy Rodríguez “estaba a bordo”.
“Hemos hablado con ella en numerosas ocasiones, y lo entiende, lo entiende”, señaló.
Acercamiento tras la caída de Maduro
La Casa Blanca confirmó este miércoles que Delcy Rodríguez tiene previsto visitar Washington, aunque no entregó fechas ni detalles de la agenda. La presidenta interina ha señalado que, de viajar a Estados Unidos como líder de Venezuela, lo haría “de pie, caminando, no arrastrada”.
La semana pasada, Rodríguez recibió en Caracas al director de la CIA, John Ratcliffe, con quien abordó temas de seguridad y oportunidades de cooperación económica, en lo que constituyó la primera visita de un alto funcionario del gobierno de Trump a Venezuela tras la captura de Maduro.
Posteriormente, la mandataria reforzó el gesto hacia Washington al afirmar que Venezuela se encuentra en un “proceso de diálogo y trabajo con Estados Unidos”, dispuesto a enfrentar diferencias “por la vía de la diplomacia”.
En paralelo, Trump declaró en una conferencia de prensa en Davos que mantiene una buena relación con la presidenta interina, asegurando que “está haciendo un gran trabajo y Venezuela está funcionando muy bien”.
“Vamos a ganar mucho dinero en Venezuela y ellos van a poder cuidar bien a su gente”, concluyó el mandatario estadounidense.
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