Al menos 5.002 personas murieron durante la represión de las protestas nacionales en Irán, de acuerdo con organizaciones de derechos humanos, que advirtieron que la cifra real podría ser mayor debido al apagón de internet más prolongado registrado en el país, que ya supera las dos semanas. La situación ocurre en un contexto de creciente tensión con Estados Unidos por el despliegue militar estadounidense en la región.
La salida de información desde Irán continúa severamente limitada desde que las autoridades interrumpieron el acceso a internet el 8 de enero, mientras se deterioran las relaciones entre Washington y Teherán y un grupo de portaaviones estadounidenses se aproxima a Medio Oriente.
La ONG Human Rights Activists News Agency (HRANA), con sede en Estados Unidos, detalló que 4.716 de los fallecidos eran manifestantes, mientras que 203 estaban vinculados al gobierno, 43 eran niños y 40 civiles no participaban de las protestas. Además, el organismo informó que más de 26.800 personas fueron detenidas en el marco de una campaña de arrestos que se expandió por todo el país.
HRANA sostuvo que sus cifras han sido precisas en episodios anteriores de disturbios en Irán y que se apoyan en una red de activistas dentro del país para verificar las muertes, a pesar de las restricciones informativas.
Por su parte, el régimen iraní difundió el miércoles su primer balance oficial, en el que afirmó que 3.117 personas murieron. Según Teherán, 2.427 de las víctimas eran civiles y miembros de las fuerzas de seguridad, mientras que el resto correspondía a “terroristas”. En protestas previas, el gobierno iraní subestimó o directamente no informó el número de víctimas fatales.
The Associated Press indicó que no pudo verificar de manera independiente el número de muertos, en parte debido al corte de internet y al bloqueo de llamadas internacionales, así como a las restricciones impuestas al trabajo de periodistas. La agencia también señaló que la televisión estatal difundió reiteradamente versiones oficiales que calificaron a los manifestantes como “alborotadores” supuestamente motivados por Estados Unidos e Israel, sin presentar pruebas.
El nuevo balance se conoció en medio de fuertes advertencias del presidente estadounidense Donald Trump, quien estableció dos líneas rojas: la muerte de manifestantes pacíficos y la realización de ejecuciones masivas por parte del gobierno iraní.
En ese marco, Estados Unidos reforzó su presencia militar en Medio Oriente, incluyendo el portaaviones USS Abraham Lincoln y los buques que integran su grupo de ataque. Un funcionario de la Marina estadounidense indicó que el portaaviones se encontraba en el océano Índico.
Trump declaró que los buques fueron trasladados hacia la región “por si acaso” Estados Unidos decidía actuar. “Tenemos una flota enorme que se dirige en esa dirección y quizá no tengamos que usarla”, afirmó el mandatario, quien además aseguró haber advertido a Irán que una eventual acción militar haría que ataques previos contra instalaciones nucleares iraníes “parezcan insignificantes” si el régimen avanzaba con ejecuciones de manifestantes.



