Pese a que en el Senado la tramitación se extendió por más de un año, la Cámara de Diputados podría despachar en solo ocho días el proyecto que propone erigir un monumento al fallecido expresidente Sebastián Piñera en las inmediaciones del Palacio de La Moneda.
De manera sorpresiva, la iniciativa —aprobada la semana pasada por el Senado, con una férrea oposición del Partido Comunista y el Frente Amplio— fue incluida en el primer lugar de la tabla de la Cámara para el próximo miércoles, bajo la categoría de “fácil despacho”.
Para viabilizar esta rápida tramitación, y también de forma inesperada, fue citada la Comisión de Gobierno, presidida por el diputado Rubén Oyarzo (Partido Radical), la que analizará el proyecto este martes. La moción fue presentada el 15 de enero del año pasado por los senadores José García (RN), Luz Ebensperger (UDI), Luciano Cruz-Coke (Evópoli), Matías Walker (Demócratas) y José Miguel Insulza (PS).
Al quedar calificado como “fácil despacho”, la Sala de la Cámara solo podrá destinar un máximo de 30 minutos a su discusión, debiendo votarse en esa misma sesión en general y en particular. Incluso, cualquier indicación que se presente deberá resolverse el mismo día, sin posibilidad de dilaciones.
La decisión de apurar el trámite, pasando por alto la oposición de los detractores, fue adoptada por el presidente de la Cámara de Diputados, José Miguel Castro (RN), en uso de sus facultades reglamentarias. La jugada tomó completamente desprevenidas a las bancadas de izquierda, que planeaban levantar una resistencia activa mediante maniobras dilatorias, como indicaciones, solicitudes de segunda discusión o aplazamientos de votación.
Desde la izquierda han sostenido que el fallecimiento de un expresidente no constituye, por sí solo, un argumento suficiente para instalar un monumento en la Plaza de la Constitución o en la Plaza de la Ciudadanía, junto a figuras como Salvador Allende, Eduardo Frei Montalva, Patricio Aylwin, Pedro Aguirre Cerda, Jorge Alessandri y Arturo Alessandri. Además, recuerdan que las violaciones a los derechos humanos ocurridas durante el estallido social de 2019 siguen siendo un tema sensible, por lo que un homenaje de este tipo podría reabrir heridas aún latentes.
No obstante, estas objeciones no fueron planteadas oportunamente en la última reunión de comités parlamentarios. La ausencia de varios jefes de bancada impidió alcanzar el quórum necesario, por lo que la tabla tentativa elaborada por la Secretaría y la presidencia de la Cámara quedó aprobada por defecto, situando el proyecto del monumento en el primer lugar de la sesión del miércoles, sin que exista urgencia legislativa del Ejecutivo.
En este contexto, la única vía que les queda a los detractores es intentar frenar la iniciativa en la Comisión de Gobierno. Sin embargo, desde la derecha advierten que Castro está decidido a que el proyecto se vote esta misma semana, como parte de un homenaje por el aniversario del fallecimiento del expresidente Piñera, el próximo 6 de febrero.
Incluso, el presidente de la Cámara no descarta citar sesiones extraordinarias el miércoles en la tarde o el jueves, lo que implicaría aplazar el inicio del receso legislativo, con el fin de forzar el despacho del proyecto. Desde el oficialismo reconocen que se trata de una moción de contenido simple, similar a otros homenajes aprobados en el pasado, aunque con alto costo político.
El diputado Matías Ramírez (PC), integrante de la Comisión de Gobierno, manifestó su incomodidad frente al cambio en la agenda legislativa. “Vamos a reclamar. Desconozco qué habrá sucedido”, señaló, agregando que le “llama profundamente la atención” que se priorice este proyecto por sobre iniciativas como el fortalecimiento de la Contraloría.
Por su parte, José Miguel Castro defendió la decisión. “Sé que existe extrañeza. Pero es un proyecto muy simple y que para mí es muy importante”, afirmó, reiterando que, si es necesario, citará a una sesión extraordinaria para zanjar la votación esta misma semana.
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