Aunque es comprensible que ni la UDI ni RN quieran ahora especular qué harán en segunda vuelta si Sichel no logra remontar, también parece innecesario preguntar sobre algo que resulta más o menos obvio. Si José Antonio Kast pasa a la segunda vuelta y Sichel queda fuera, el candidato del Partido Republicano y exdiputado UDI automáticamente se convertirá en el candidato de facto de toda la derecha —desde Evópoli hasta los defensores acérrimos de la dictadura. Porque la segunda vuelta siempre es sobre el mal menor, si el rival es Gabriel Boric, la derecha no va a tener ninguna dificultad en apoyar masivamente a José Antonio Kast.

Un buen político debe aprender a ser pragmático y debe estar dispuesto a negociar incluso con aquellos que antes han sido sus adversarios. La política no es para los que se precian de jamás haber hecho concesiones respecto a sus posturas y prioridades. Cuando un político dice que siempre fue consecuente entre las cosas que prometió y las que hizo, ese político está implícitamente reconociendo que no supo desempeñar bien su labor. Es verdad que aquellos políticos que no defienden sus principios y valores a menudo fracasan también en sus carreras. Pero precisamente porque defender principios y valores requiere de una estrategia que a veces implica avanzar y otras supone retroceder y hacer concesiones, la política se convierte en el arte de lo posible. Solo los obtusos -que no entienden que la democracia obliga a que personas que piensan distinto sean capaces de ponerse de acuerdo- se oponen al sabio y aterrizado principio de que las cosas siempre se hacen en la medida de lo posible.

Después de haber realizado primarias abiertas entre cuatro candidatos, la coalición derechista —que incomprensiblemente hace unos meses adoptó el poco feliz nombre de Chile Podemos Más— se encuentra amarrada a la candidatura de Sebastián Sichel. Pero, varios venimos advirtiendo hace un par de meses, la candidatura de Sichel inexplicablemente falló en su primer gran desafío: asegurar el voto de derecha. Como Sichel salió en busca de los votantes moderados sin haber primero asegurado el apoyo de su sector, José Antonio Kast hábilmente aprovechó la ventana de oportunidad y comenzó a crecer con fuerza desde la derecha. En las semanas que vienen, Kast buscará asegurar su paso a la segunda vuelta amarrando el voto de derecha. Si es que logra consolidar su segundo lugar y pasa al balotaje, Kast deberá durante las cuatro semanas siguientes ir a la conquista de los votos moderados.

Como las encuestas ahora muestran que Kast tiene más apoyo entre la derecha que Sichel, los partidos que dominan la representación política de la derecha están en una situación compleja. Muchos candidatos parlamentarios de RN y UDI se sienten más cercanos a Kast que a Sichel. Para ellos, que deben atraer el voto de derecha para lograr llegar al Congreso en la votación del 21 de noviembre, la estrategia dominante es muy simple: hay que ir por el voto duro del sector. Si esas personas que siempre votan por la derecha ahora están inclinándose hacia Kast, los candidatos de RN y UDI probablemente están llamando a emitir un voto cruzado, por Kast para presidente y por los candidatos de Chile Podemos Más para el Congreso. En segunda vuelta, los candidatos de derecha electos sabrán que su capacidad de defender los intereses de sus votantes será mayor si su sector también gana el control de La Moneda. Por ello, parece inevitable que si la voluntad popular de los votantes de derecha es que Kast pase a segunda vuelta, los partidos de la coalición derechista deberán ordenarse detrás de esa candidatura en las 4 semanas que dure la campaña de segunda vuelta.

Ya que Kast ha sido tan abiertamente crítico del gobierno de Piñera por la forma en que respondió al estallido social y por las prioridades que privilegió en sus cuatro años, parece improbable que el gobierno se involucre mucho en la campaña. Es más, a estas alturas, cualquier intento del gobierno por ayudar a Kast probablemente le terminaría haciendo más daño que bien. Por cierto, resulta difícil entender por qué Sichel convocó a su campaña a conocidos ex funcionarios del gobierno más impopular desde el retorno a la democracia. Kast difícilmente va a querer dar una señal de cercanía con el gobierno si logra pasar a segunda vuelta.

En política, los porfiados hechos obligan a tomar decisiones difíciles y a forjar alianzas que muchas veces no son ideales. Pero como las segundas vueltas reducen a dos las opciones de apoyo, RN y la UDI no tardarán nada en declarar su apoyo a José Antonio Kast si éste logra ser el único candidato del sector que pase a segunda vuelta.

Por Patricio Navia, sociólogo, cientista político, académico UDP, para El Líbero

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