El campo profundo del James Webb, revelado por el presidente de Estados Unidos Joe Biden, era la primera imagen oficial que mostraba todo el poder del nuevo telescopio espacial, que apenas lleva medio año en el espacio. Durante la presentación, los expertos explicaron que en esa instantánea, plagada de puntos que en realidad son en su mayoría galaxias muy lejanas, brillaban las luces de objetos que existían hace más de 13.100 millones de años, ‘solo’ unos 700 millones de años posteriores al Big Bang. Sin embargo, ya advirtieron de que el Webb estaba diseñado para ver mucho más allá. Concretamente hasta los 13.500 millones de años. Y que seguramente el observatorio más avanzado de todos los tiempos ya había captado alguna luz de la infancia de nuestro Universo. Pues bien, el resultado no se ha hecho esperar y ya tenemos la imagen de la galaxia GLASS-z13, el cuerpo más antiguo que jamás hemos visto en el cosmos. Los resultados ya han sido publicados en un artículo aún no revisado por pares en ‘ArXiv’.

Sus autores son un equipo internacional de 25 astrónomos capitaneados por Rohan Naidu, del Centro de Astrofísica de Harvard. Buscaron los objetos más antiguos dentro de los datos del cúmulo Abell 2744, un enjambre de galaxias. Aquí encontraron el rastro de dos potenciales candidatos: GLASS-z11 y a GLASS-z13, que reciben este nombre por el nombre del equipo (‘Encuesta desde el espacio amplificada por lentes Grism’, o GLASS) y los ‘desplazamientos al rojo’ de los objetos, concretamente de 11 y 13. El desplazamiento al rojo es una medida de cuánto se ha estirado la luz de una galaxia por la expansión del universo; cuanto mayor sea el corrimiento al rojo, más lejos (y más atrás en el tiempo) estará la fuente.

Los corrimientos al rojo de 11 y 13 significan que vemos estas dos galaxias tal como existieron hace más de 13.400 millones de años, solo 400 y 300 millones de años después del Big Bang, respectivamente. Anteriormente, el récord lo ostentaba la galaxia GN-Z11, ubicada en la dirección de la constelación de la Osa Mayor y descubierta por el Hubble en 2016. O sea, sería de la ‘misma edad’ de GLASS-z11, pero 100 millones de años posterior a GLASS-z13. «Potencialmente estamos viendo la luz estelar más distante que alguien haya visto jamás», explica para AFP Naidu.

Un viaje en el tiempo y en el espacio

Los observatorios son como una especie de ‘máquinas del tiempo’: cuanto más lejos estén los objetos de nuestro telescopio, más tardará su luz en alcanzarnos. Es por eso que ver el universo más remoto también significa viajar atrás en el tiempo: la mayoría de las estrellas de las que nos llega su reflejo ya no existen; y, en el caso de las galaxias -grupos de miles de millones de estrellas- han evolucionado hasta desaparecer o convertirse, a través de fusiones y choques, en otros elementos totalmente diferentes a lo que vemos.

Es decir, lo que vemos en esta imagen -y también lo que nos mostraron las ‘instantáneas oficiales’ del Webb hace una semana- ya no existe tal y como lo vemos -según la teoría, es posible que se hayan convertido en galaxias espiral enormes a decenas de miles de millones de años luz de nosotros, a un lugar donde nuestros telescopios están muy lejos de llegar-. Pero tenemos su ‘foto’ de hace 13.500 millones de años, que ofrecerá muchas pistas sobre cómo fue al principio el Universo y cómo estos viveros estelares se formaron en primer lugar.

De hecho, los autores no pueden asegurar la edad exacta de la galaxia, pero la fechan en cualquier momento dentro de los primeros 300 millones de años del Universo.

1.000 millones de desconcertantes estrellas

Aunque el hallazgo aún no ha sido revisado y publicado en una revista científica, ya ha despertado la curiosidad de los científicos. Tanto es así que, según afirma Naidu, otro equipo de investigadores dirigido por el astrónomo Marco Castellano que ha trabajado con la misma información obtenida de NIRcam ha llegado a la misma conclusión, «lo que nos da confianza», dice Naidu.

«Muchos de los registros preliminares que se llevaron a cabo con los datos ya se están pulverizando y otros se tambalean», tuiteó el científico jefe de la NASA, Thomas Zurbuchen. «Solo suelo aplaudir una vez que la ciencia ha llevado a cabo una revisión por pares clara. Pero todos estos datos parecen muy prometedores».

El equipo de Naidu ha pedido tiempo con el telescopio para poder hacer otras pruebas, como la espectroscopia -que permitirá ver las propiedades detalladas de su luz y medir de forma más precisa la distancia que nos separa-. Pero los datos preliminares muestran sorprendentes propiedades no esperadas. Por ejemplo, la galaxia tiene un diámetro de unos 4.500 años luz y una masa de unas 1.000 millones de estrellas, «algo muy sorprendente y que no entendemos», afirma Naidu. Porque si solo habían pasado 300 millones de años desde el Big Bang, según la actual ciencia sería imposible que se hubieran formado tantas estrellas.

Aún así, tanto GLASS-z11 como GLASS-z13 son galaxias bastante ‘modestas’ en comparación con nuestra Vía Láctea, que tiene unos 100.000 años luz de diámetro y contiene aproximadamente 200.000 millones de estrellas.

Otro descubrimiento sorprendente es que GLASS-z11, la más ‘joven’ de las dos candidatas, muestra indicios de que es una galaxia alargada, con un disco espiral en crecimiento. La galaxia más distante confirmada actual, GN-z11, también parece tener un disco. Si bien la mayoría de las galaxias descubiertas con un alto desplazamiento al rojo suelen verse bastante ‘grumosas’, GLASS-z11 y GN-z11 muestran que era posible que la estructura galáctica se desarrollara con bastante rapidez.

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