La comunidad de Inteligencia de Estados Unidos considera que Estado Islámico Provincia de Jorasán (ISKP), la rama del grupo yihadista que opera en Afganistán, podría tener capacidad para atentar en el país norteamericano en un plazo de “entre seis y doce meses”.

El vicesecretario para Política del Departamento de Defensa estadounidense, Colin Kahl, ha manifestado que “la comunidad de Inteligencia considera que tanto ISKP como Al Qaeda tienen la intención de llevar a cabo operaciones externas, también contra Estados Unidos”.

“Ninguno de ellos tiene en estos momentos la capacidad para hacerlo”, dijo durante un testimonio ante el Comité de Servicios Armados del Senado. “Podríamos ver a ISKP generando esa capacidad en un periodo de entre seis y doce meses”, agregó.

“Creo que la valoración actual de la comunidad de Inteligencia es que Al Qaeda necesitaría un año o dos para reconstituir esa capacidad. Tenemos que permanecer vigilantes ante esa posibilidad”, afirmó Kahl durante su comparecencia.

Las palabras de Kahl llegan en medio de las preocupaciones sobre la posibilidad de que los grupos terroristas que operan en el país asiático puedan reforzarse después de la toma del poder por parte de los talibanes a mediados de agosto y tras la salida de territorio afgano de las tropas internacionales.

La Administración del presidente estadounidense, Joe Biden, no ha presentado una estrategia para hacer frente a la amenaza terrorista en Afganistán, mientras que las nuevas autoridades talibanes han rechazado cualquier tipo de injerencia y se han comprometido a evitar que el país sea utilizado como un refugio seguro por parte de estos grupos para atentar en el extranjero.

En agosto pasado, la rama afgana del Estado Islámico (ISIS), que se autodenomina Estado de Khorasán (ISIS-K), se adjudicó los atentados suicidas registrados en el aeropuerto de Kabul, que dejaron 60 afganos y 13 militares estadounidenses fallecidos. Además, cientos de civiles locales resultaron heridos y otros 18 del servicio de EEUU.

El doble ataque suicida ocurrió después de días en los que los gobiernos de varios países, entre ellos Estados Unidos, habían alertado de la posibilidad de atentados en el aeropuerto, donde miles de personas trataban entre empujones de acceder a alguno de los vuelos de evacuación desde la toma de la capital afgana por los talibanes el pasado 15 de agosto.

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