Timothy Ray Brown, un publicista era VIH positivo desde 1995. En 2010 alcanzó fama global, por ser el primer ser humano en erradicar este virus de su cuerpo gracias a un tratamiento entonces pionero: el trasplante de células madre para tratar su leucemia. Desde entonces se le conoce como “el Paciente de Berlín”.

El año pasado, otro paciente aquejado con VIH y un cáncer a la sangre, acaparó las portadas de los medios de comunicación cuando científicos de la Universidad de Cambridge anunciaron que durante 18 meses no habían detectado ningún rastro del virus en su sangre. Aunque era originario de Venezuela, se le conoció como el “paciente de Londres”.

Ravindra Gupta, autor principal del estudio que se publicó en la revista The Lancet HIV, indicó que los resultados eran “determinantes”. “Buscamos en un número considerable de lugares en donde el VIH le gusta esconderse y prácticamente todos eran negativos”, dijo Gupta en 2020. “Es difícil imaginar que se eliminen todos los restos de un virus que infecta a miles de millones de células”, añadió.

Ambos logrador erradicar al virus de sus cuerpos, pero lo consiguieron tras un trasplante de células al que debieron recurrir como tratamiento para otra enfermedad que los aquejaba.

Ahora, un grupo de investigadores dicen haber encontrado un paciente cuyo cuerpo aparentemente se había deshecho del virus de inmunodeficiencia humana (VIH) que causa el sida, un hallazgo que refuerza la esperanza de que algún día sea posible encontrar una manera de curar a más personas del virus. A diferencia del paciente de Berlín y de Londres, su “cura” fue natural.

Se trata de una mujer argentina, que no ha recibido un tratamiento regular para su infección, pero es una rara “controladora de élite” del virus que, ocho años después de haber sido diagnosticada por primera vez, no muestra signos de infección activa y no muestra signos de virus intacto en su cuerpo, de acuerdo a los investigadores.

El equipo internacional, compuesto por científicos del Instituto Ragon del Hospital General de Massachusetts, el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) y la U. de Harvard, publicó un artículo en la revista Anales de Medicina Interna en que explican que la paciente, originaria de la ciudad de Esperanza, Argentina, no mostró evidencia de VIH en un gran número de sus células, lo que sugiere que pudo haber logrado naturalmente lo que describen como un “cura esterilizante” de la infección por VIH.

La mujer de 30 años es solo el segundo paciente que se ha descrito que logró esta llamada ‘cura esterilizante’ sin la ayuda de un trasplante de células madre u otro tratamiento. El otro paciente que se ha descrito que logró esto fue una mujer de 67 años llamada Loreen Willenberg.

“Anteriormente, solo se había observado una cura esterilizante para el VIH en dos pacientes que recibieron un trasplante de médula ósea altamente tóxico. Nuestro estudio muestra que dicha cura también se puede alcanzar durante una infección natural, en ausencia de trasplantes de médula ósea (o de cualquier tipo tratamiento)” dijo el Dr. Xu Yu, del Instituto Ragon del Hospital General de Massachusetts, quien fue uno de los autores del estudio, según consignó el sitio de web de CNN en EE.UU.

“Los ejemplos de una cura de este tipo que se desarrolla naturalmente sugieren que los esfuerzos actuales para encontrar una cura para la infección por VIH no son elusivos, y que las perspectivas de llegar a una ‘generación libre de sida’ pueden finalmente tener éxito”, agregó Yu.

Yu, la Dra. Natalia Laufer en Argentina y sus colegas analizaron muestras de sangre recolectadas de la paciente entre 2017 y 2020, quien además tuvo un bebé en marzo de 2020, lo que permitió a los científicos recolectar tejido placentario también.

Pese a que la mujer fue diagnosticada por primera vez con VIH en marzo de 2013, no comenzó ningún tratamiento antirretroviral hasta 2019, cuando quedó embarazada y comenzó el tratamiento con los medicamentos tenofovir, emtricitabina y raltegravir durante seis meses durante su segundo y tercer trimestre, de acuerdo a los investigadores. Después de dar a luz a un bebé sano VIH negativo, interrumpió la terapia.

Un análisis de miles de millones de células en su sangre y muestras de tejido mostró que ya había sido infectada con el VIH antes, pero durante el análisis, los investigadores no encontraron ningún virus intacto que fuera capaz de replicarse. Todo lo que pudieron encontrar fueron siete provirus defectuosos, una forma de virus que se integra en el material genético de una célula huésped como parte del ciclo de replicación.

Los investigadores no están seguros de cómo el cuerpo del paciente pudo aparentemente deshacerse del virus intacto, capaz de replicarse, pero de acuerdo a Yu, “podría ser una combinación de diferentes mecanismos inmunes; es probable que las células T citotóxicas estén involucradas, el mecanismo inmunológico innato también puede haber contribuido“.

De acuerdo al científico, si se amplia el número de personas con un posible ‘cura esterilizante’, eso facilitaría entender los factores inmunitarios que conducen a esta cura en una población más amplia de personas infectadas por el VIH.

El doctor Alejandro Afani, inmunólogo director del Centro de VIH del Hospital Clínico de la U. de Chile y académico de de la Facultad de Medicina de la U. de Chile, explica que este tipo de pacientes conocidos como “controladores de elite” son personas que naturalmente mantienen indetectable el VIH en su sangre, con un recuento de linfocitos CD4 normal pero que nunca recibieron tratamiento. “Son casos aislados y muy interesantes de estudiar. El sistema inmune es complejo, varías tipos de células participan en él y probablemente, estos pacientes tengan células específicas del sistema inmune que les permiten detectar y terminar con el virus, pero eso no significa que lo hayan eliminado, porque el virus se puede esconder en algunos órganos, pero son capaces de tener una carga viral que no es detectable por los exámenes”, indica.

En definitiva, en los pacientes que son controladores de elite, el sistema inmune de logra lo mismo que el tratamiento de antiretrovirales, hacer indetectable la carga viral (virus) en la sangre, pero eso no implica que hayan erradicado al virus por completo de su sangre. “Que el virus no se detecte, no significa que no esté, sino que no hay virus circulando en la sangre. Lo más probable es que existan más casos de pacientes que de manera natural controlen el virus, pero es difícil demostrarlo, se requieren muchos estudios histopatológicos. Por eso son hallazgos”, insiste el doctor Afani.

Se estima que unas 38 millones de personas viven con la infección por el VIH en todo el mundo. Si no se trata, la infección puede provocar el síndrome de inmunodeficiencia adquirida o sida. Solo en 2020 se calcula que unas 690.000 personas murieron a causa de enfermedades relacionadas con el sida en todo el mundo.

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