El movimiento Archipiélago, promotor de las protestas opositoras en Cuba, llamó a extender hasta el 27 de noviembre la “Jornada Cívica por el Cambio”, como respuesta a la “campaña de terror” que atribuye a la dictadura de Miguel Díaz-Canel y que complicó la asistencia a las movilizaciones del lunes.

Para este lunes, se había convocado una “Marcha Cívica por el Cambio”, con la que Archipiélago, respaldado por otros representantes y organizaciones afines a la disidencia, aspiraba a seguir a estela de las protestas de julio y reclamar una apertura democrática a las autoridades.

“Entendemos que las causas que motivaron la convocatoria del 15N siguen vigentes y el Gobierno no ha entendido el mensaje”, por lo que “es nuestro deber ciudadano seguir alzando la voz contra la injusticia”, anunció el movimiento en un comunicado al término de la jornada de movilizaciones.

La protesta no estaba autorizada por las autoridades y la oposición ha denunciado todo tipo de presiones por parte tanto de las fuerzas de seguridad como de simpatizantes del oficialismo. Como resultado, según Archipiélago, hubo “militarización extrema de las calles, más de 100 activistas sitiados, detenciones arbitrarias, desapariciones forzadas, actos de repudio, violencia, amenazas, coacción y discursos de odio”.

“En lugar de respetar nuestro derecho a la libertad de expresión, reunión y manifestación”, añadió la organización, el régimen lo ha “criminalizado”, “poniendo a cubanos contra cubanas”. Así, acusó a las autoridades de emprender “una campaña de terror contra cualquier ciudadano que exprese pública o veladamente su desacuerdo con la situación del país”.

La oposición no está dispuesta a aceptar este “recrudecimiento de la represión”, pero desde Archipiélago también han avisado de que “jamás el pueblo cubano ha estado más unido en la lucha por sus derechos. De hecho, habla de “éxito rotundo” de la convocatoria del 15N.

Asimismo, convocó una movilización permanente durante casi dos semanas. Llama a vestirse de blanco y mostrar rosas blancas hasta el 27 de noviembre, realizar un cacerolazo cada noche a las 21:00 horas y hablar con quienes no están en las redes sociales, para explicarles “lo que está pasando más allá de su barrio o comunidad”.

Archipiélago ha planteado esta batería de iniciativas como símbolo de reivindicación política, para que sean liberados “todos los presos políticos y de conciencia”, la libertad de expresión y el derecho de reunión esté garantizado, cesen “los actos de repudio y todo tipo de violencia entre cubanos por motivos políticos” y arranque “un proceso transparente” de resolución de diferencias, en alusión a un hipotético diálogo que el régimen ha rechazado.

“Si el gobierno no ceja en su empeño de violar nuestros derechos, nosotros continuaremos la lucha cívica hasta que Cuba sea un Estado de Derechos, una República ‘con todos y para el bien de todos’”, remarcó.

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