Mirar cuál es la voz más alta del banquillo del Betis en su historia reciente es hablar de proyectos inacabados. De entrenadores que pudieron ser, y no fueron. Manuel Pellegrini, desde su llegada en agosto de 2020, sigue dejando muestras de su experiencia como preparador y gestor de recursos de la plantilla heliopolitana. La última, los cambios que funcionaron a la perfección ante el Alavés para darle la vuelta al partido. El Betis iba cayendo por dos goles de diferencia hasta que Pellegrini tocó las teclas necesarias para desarbolar el esquema de Abelardo. Y así lo hizo: introdujo a Borja Iglesias, que marcó el doblete para ser el héroe de la victoria, dio paso a Joaquín, que puso el empate ganando su cuota de responsabilidad, sacó a Tello para ganar velocidad en los últimos metros y contó con William Carvalho para no perder el control y darle descanso a Guido, que lleva tres partidos consecutivos jugando. Al final, también supo gestionar la reserva de Fekir en los últimos instantes de cara al derbi que sí podrá disputar y también ganó tiempo para cerrar el partido.

En los 221 días que lleva en el cargo como principal responsable deportivo de la primera plantilla bética, Pellegrini acumula 31 encuentros en verdiblanco cuyos resultados se dividen en 17 victorias, tres empates y once derrotas. Un bagaje más positivo que negativo si tenemos en cuenta, además, que el Betis ha tenido que hacer frente a dos competiciones diferentes, LaLiga y Copa del Rey; no ha podido reforzarse en el mercado invernal debido a la precaria situación económica de los clubes de Primera; y también se ha visto seriamente menguado por lesiones y positivos de Covid que han trastocado semana sí y semana también los ritmos en la ciudad deportiva Luis del Sol.

Entre todas esas dudas, la certeza de Pellegrini sale a la palestra para hacer valer su condición de técnico veterano en un Betis donde ya firma uno de las mejores medias de puntos por partido de su carrera: 1,74 puntos por partido es lo que saca el de Santiago a los mandos del conjunto bético a día de hoy, tras firmar la cuarta victoria consecutiva. Aunque todavía no ha superado el año desde que se sentó en el banquillo verdiblanco, y todavía pueda parecer temprano para analizar su trabajo dentro del vestuario, Pellegrini ve la recompensa de la regularidad competitiva gracias a un vestuario comprometido y el trabajo de su cuerpo técnico para firmar uno de sus mejores datos como entrenador.

Y es que sólo en algunos equipos ha cuajado mejores números. En el Real Madrid, por ejemplo, estuvo 330 días como primer entrenador (48 partidos) y acumuló 2,35 puntos por partido en una plantilla y unos recursos claramente diferentes. 1,99 puntos por partido sacó en su aventura de más de 1.000 días con el Manchester City, donde dirigió 166 encuentros. Y en River Plate, antes de llegar a Villarreal, sacó 1,80 puntos por encuentro, aunque su trayectoria se cortó a los 20 partidos en Argentina.

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