Andrew Cuomo decidió el final de su carrera política antes de que la indignidad que lo rodeaba por las graves acusaciones y denuncias penales por múltiples casos de acoso sexual que lo cercaban lo terminaran por sepultar. Fue así que dimitió este martes en lo que se lee como una abrupta caída en desgracia un año después de haber sido ampliamente aclamado a nivel nacional por sus detallados informes diarios y su liderazgo durante los días más oscuros de la COVID-19. Sin embargo, detrás de esa luz de luchador contra la pandemia yacía otro perfil desconocido para la mayoría de los neoyorquinos que habían depositado en él los destinos de su estado.

La decisión del gobernador -que lleva tres mandatos- fue anunciada mientras la Asamblea Legislativa se esforzaba por destituirlo mediante un proceso de impeachment. Si hubiese sido removido del cargo, habría quedado impedido de volverse a postular. Sin embargo, será difícil que su carrera logre recuperarse. En 14 días dejará su despacho al cual seguramente jamás regrese.

La decisión -la misma que el propio presidente Joe Biden le había exigido- produjo después de que la fiscal general de Nueva York diera a conocer los resultados de una investigación en la que se determinó que Cuomo había acosado sexualmente al menos a 11 mujeres. Los investigadores afirmaron que sometió a las mujeres a besos no deseados, les manoseó los pechos o las nalgas o las tocó de forma inapropiada, hizo comentarios insinuantes sobre su aspecto y su vida sexual, y creó un ambiente de trabajo “plagado de miedo e intimidación”.

Sin embargo, acorralado por las evidencias, las pruebas y los testimonios que se multiplicaban, Cuomo intentaba resistir en su oficina. Creía que su defensa sería lo suficientemente fuerte como para lograr mantenerse en el poder que le confirió el pueblo del estado de Nueva York. Además de Biden, todo el arco del Partido Demócrata estaba exigiendo su dimisión. Era indigno que se mantuviera en su puesto. Los principales diarios norteamericanos como The New York Times y The Washington Post, entre otros, también pidieron que diera un paso al costado tras conocerse la evaluación de la fiscal Laetitia James.

Pero no fueron esas las palabras que llevaron a Cuomo a renunciar. Fue una particular llamada, cercana, la que lo llevó a dar vuelta la mezquina decisión que había tomado de mantenerse en el poder. Su hermano Chris Cuomo, una de las máximas estrellas de la cadena de noticias CNN, se tomó unas breves vacaciones esta semana. Es uno de los principales presentadores de la emisora internacional. Pero no sólo eso: se mantuvo siempre al lado de su hermano como consejero en algunas medidas que tenían que ver con el uso político y propagandístico que podía llegar a hacer del management de la pandemia contra el COVID-19.

Al fin y al cabo, asesorar a un familiar tan cercano podría ser algo lógico mientras no interfiriera con la línea editorial de su lugar de trabajo. Eso sí, con una condición: la cadena sí le prohibió que participara en reuniones con otros asesores, como parte del staff del demócrata. Nunca le restringió que hablara con él de manera privada. La semana pasada, CNN le señaló a Chris que si quería asesorar formalmente al gobernador, podía tomarse una licencia y hacerlo.

Durante esas vacaciones -coincidentes con el informe de la fiscal James– Chris llamó a su hermano mayor Andrew reiteradas veces. Nadie sabe si en calidad de asesor o como su más próximo familiar. De acuerdo a información obtenida por The New York Times en esas comunicaciones, la figura de CNN le recomendó al gobernador llamar a una conferencia de prensa, anunciar su renuncia y abandonar su despacho.

Chris Cuomo ha hablado regularmente con el gobernador Cuomo por teléfono durante la última semana y le ha aconsejado a su hermano que dimita, dijeron dos personas que pidieron el anonimato para describir las delicadas conversaciones privadas. El presentador llegó a la conclusión la semana pasada de que su hermano no podría sobrevivir a la vorágine política, ya que los aliados de siempre del gobernador lo abandonaron y el apoyo en el establishment demócrata disminuyó”, señaló el prestigioso diario neoyorquino.

Cuomo -el conductor de televisión- ha aclarado a su audiencia meses atrás que su lealtad es “primero con su familia y luego con su trabajo”. Llamativamente, esa posición fue bien recibida por su máxima competencia, Fox News, cuyo presentador Tucker Carlson le dijo a los televidentes este lunes: “Es entendible. Es tu hermano. Tu lealtad debería ser con tu familia por encima de todo”.

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