Tras cinco largos años de restauración, el Big Ben londinense, probablemente el reloj más famoso del mundo, salió oficialmente de su silencio el domingo para volver a marcar el ritmo de los días en la capital británica.

Con su inmensa campana de 13,7 toneladas, el gran reloj que domina el Parlamento británico retomó su actividad habitual tras una minuciosa limpieza de las más de 1.000 piezas que componen su mecanismo.

En agosto de 2017, una multitud se congregó en Westminster para escuchar los últimos tañidos de sus cinco campanas de hierro fundido. Algunos incluso derramaron una lágrima.

Muchos volverán a reunirse allí este domingo a las 11:00 GMT (a las 8 de Argentina) para oír de nuevo el sonido de este símbolo de Londres: su carillón de cuatro campanas volverá a sonar cada cuarto de hora mientras la campana principal lo hará cada hora, como durante los 158 años anteriores a la renovación.

su carillón de cuatro campanas volverá a sonar cada cuarto de hora. Foto: Daniel Leal / AFPsu carillón de cuatro campanas volverá a sonar cada cuarto de hora. Foto: Daniel Leal / AFP

La fecha coincide con el domingo siguiente a este 11 de noviembre, día en que el Reino Unido conmemora el armisticio de la Primera Guerra Mundial.

En los últimos cinco años, el Big Ben ha sonado en contadas ocasiones utilizando un mecanismo eléctrico sustitutivo, la última para el funeral de la reina Isabel II, fallecida en septiembre.

En lo alto de la “torre isabelina” del palacio de Westminster, de 96 metros, las campanas están protegidas por una red exterior para evitar la entrada de murciélagos y palomas.

Desde allí, la vista de Londres es espectacular, pero los tres relojeros responsables del Big Ben no tienen tiempo de disfrutarla.