Si ello no fuera poco, para Ascanio Cavallo, en los sucesos que ha protagonizado la ministra del Interior hay algo de ese pensamiento conspirativo que identificó el filósofo Karl Popper como una forma de pensamiento religioso.

Porque según él, “desde esa perspectiva no hay en el gobierno actual una persona más notoriamente religiosa que la ministra Izkia Siches”.

Y el problema es que “detrás de ello hay un tipo de lenguaje frecuente y útil en la operación del activismo (…), pero que encaja mal con una función pública que se debe primero a sus obligaciones y sólo mucho después a sus imágenes”.

Hay algo ahí de ese “desface entre los imperativos que enfrentan” las nuevas autoridades y “su capacidad política y de gestión” de la que escribía Max Colodro.

Boletín semanal de Opinión de La Tercera Por Juan Paulo Iglesias

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