La variante Delta del virus Sars-CoV-2 -que a Chile ingresó a fines de junio y en menos de un mes ya tenía circulación comunitaria y en tres meses ya era la variante de mayor circulación en el país- casi tres meses después de que provocara un número récord de casos diarios en todo Japón (casi 26.000), las nuevas infecciones por Covid-19 en el país asiático descendieron en picada, llegando incluso a cifras por debajo de 200 contagiados en las últimas semanas.

¿Por qué la quinta y mayor oleada de la pandemia en aquella nación, impulsada por la variante super contagiosa Delta, llegó repentinamente a su fin tras un aumento aparentemente incesante de nuevas infecciones?

Según un grupo de investigadores del Instituto Nacional de Genética y de la Universidad de Niigata, Japón, la respuesta puede ser que esta variante se encargó de sí misma en un acto de “autoextinción”.

Aunque según Tha Japan Times, muchos estudiosos del tema apuntan a una serie de otras posibilidades sobre esta desaparición. Entre ellas es que existe una de las tasas de vacunación más altas entre los países avanzados, con un 75,7% de residentes totalmente vacunados hasta el miércoles 17. Otros factores potenciales son las medidas de distanciamiento social y de uso de mascarillas que están ahora profundamente arraigadas en la sociedad japonesa.

Sin embargo, la razón principal puede estar relacionada con los cambios genéticos que sufre el coronavirus durante su reproducción. Según una teoría potencialmente revolucionaria propuesta por Ituro Inoue, profesor del Instituto Nacional de Genética, y parte del equipo de investigadores, dice que la variante Delta en Japón acumuló demasiadas mutaciones en la proteína no estructural de corrección de errores del virus, llamada nsp14. Como resultado, el virus tuvo dificultades para reparar los errores a tiempo, lo que finalmente lo condujo a la “autodestrucción”.

La doctora Vivian Luchsinger, investigadora del Instituto de Ciencias Biomédicas ICBM, de la U. de Chile, señala respecto a esta teoría que “no sé ‘autodestrucción’ es el término más adecuado, pero si los cambios, las mutaciones son desfavorables para el virus, no puede continuar replicándose y finalmente va a desparecer. El virus para mantenerse necesita replicarse, entonces si no puede hacerlo no tiene nada más que hacer porque eso es parte esencial de su vida”.

Teoría que daría soporte a la misteriosa desaparición de la propagación de esta variante en Japón. Mientras que gran parte del resto del mundo con tasas de vacunación igualmente elevadas, incluida Corea del Sur y algunos países occidentales, están sufriendo oleadas récord de nuevas infecciones, Japón parece ser un caso peculiar en el que los casos de Covid-19 han permanecido apagados a pesar de que los trenes y los restaurantes se han llenado tras el fin del estado de emergencia más reciente.

“Nos quedamos literalmente sorprendidos al ver los hallazgos”, dijo Inoue a The Japan Times. “La variante Delta en Japón era altamente transmisible y mantenía al margen otras variantes. Pero a medida que se acumulaban las mutaciones, creemos que acabó convirtiéndose en un virus defectuoso e incapaz de hacer copias de sí mismo. Teniendo en cuenta que los casos no han aumentado, creemos que en algún momento de esas mutaciones se dirigió directamente hacia su extinción natural”.

Sobre esta posible extinción natural y que este fallo en la proteína pudiese replicarse en otras variantes, Luchsinger explica que “esto ocurre y está ocurriendo constantemente, y es un factor que participa, pero no es el único factor. Para que disminuya o desparezca la pandemia por este virus se requieren múltiples factores que estén participando, como la vacunación de toda la población que es muy importante, lo que significa que dejan de haber personas en las cuales el virus se puede replicar. Mientras el virus tenga donde replicarse va a existir el riesgo que surjan nuevos cambios en los virus que se replican y por lo tanto, generar variantes más dañinas”.

La investigación

Los autores del estudio, quienes publicarán el documento detallando sus hallazgos a fines de noviembre, hace un tiempo que estaban investigando mutaciones del SARS-CoV-2 y cómo se ven afectados por la proteína nsp14, que es crucial para la reproducción del virus.

La nsp14, “es una proteína del virus pero que no forma parte de la estructura propiamente tal, sino que es funcional, y es una enzima muy importante que participa en el proceso de replicación del virus y es importante porque se encarga, uno, de corregir los errores, y también tiene otra actividad que participa en la estructura de los RNA para que funcionan dentro del sistema de replicación del virus”, explica la doctora de la U. de Chile.

Los virus de ARN, como el que causa el Covid-19, tienden a tener una tasa de mutación muy alta, lo que les ayuda a adaptarse rápidamente a los cambios en el medio ambiente. Sin embargo, esto abre la puerta a la llamada “catástrofe de error”, cuando las mutaciones malas se acumulan y finalmente provocan la extinción total de una cepa. La proteína nsp14 parece ofrecer una forma de corrección de errores que ayuda al genoma del virus a permanecer por debajo del umbral de la “catástrofe del error”.

Entonces, ¿qué pasa si esta proteína falla?

La investigadora del ICBM, señala que “si falla, falla el sistema de corrección de las mutaciones de estos cambios y esto puede ir a favor y en contra del virus. Lo que pasa es que durante la replicación del virus naturalmente están ocurriendo cambios que llamamos mutaciones. Hay algunas de estas mutaciones que le favorecen al virus y otras que no. O sea, el virus no tiene la capacidad de discriminar si esto es bueno o malo para él. Los cambios que no le favorecen finalmente van a hacer que el virus no se replique bien, no se pueda replicar y por lo tanto esos virus se van a morir y no va a haber descendencia”.

La teoría de los investigadores japoneses podría ser relevante para la cepa anterior del SARS, que se identificó en 2003, y explicar por qué no causó una pandemia. Pero sería difícil de confirmar, ya que ese brote terminó relativamente rápido y no resultó en la recopilación masiva de datos genéticos necesarios para probar la hipótesis.

Aún no está claro por qué Japón tuvo este giro afortunado de los acontecimientos, ya que no sucedió nada comparable en otros países del este de Asia como Corea del Sur, donde las poblaciones son genéticamente cercanas a las de Japón. Hasta el momento, se han descubierto mutaciones de virus similares a las señaladas por los científicos en al menos 24 países, dijo Inoue.

Además, de confirmarse la teoría de la extinción natural, en el mejor de los casos sería un respiro temporal para los japoneses. Esto porque es probable que nuevas cepas más exitosas finalmente encuentren su camino hacia aquel país, aunque las medidas de cuarentena y el control de la inmigración podrían retrasar la aparición de nuevas variantes en Japón, dijo el investigador.

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