La Estación Espacial Internacional (EEI) sigue en riesgo alto de sufrir daños por basura en la órbita terrestre luego de la prueba de armas realizada por Rusia esta semana, según informó la NASA este jueves.

Rusia lanzó el lunes un misil para destruir un satélite en órbita justo sobre la base orbital.

La NASA precisó la noche del miércoles que la amenaza más grave para la EEI y sus siete habitantes ocurrió en las primeras 24 horas. Las escotillas -entre muchos de los compartimentos de la estación- fueron cerradas como medida de precaución, pero fueron reabiertas el miércoles.

El Comando Espacial de Estados Unidos está rastreando más de 1.500 fragmentos del satélite, pero cientos de miles de piezas son demasiado pequeñas para ser detectadas. La NASA y el Departamento de Estado condenaron la destrucción con misil, el cual, señalaron, también puso en riesgo a otros satélites y a la estación espacial china.

La NASA informó que está analizando una caminata espacial próxima y otras operaciones de la estación, con el fin de analizar los riesgos antes de proceder. La caminata espacial para reemplazar una antena averiada está programada para el 30 de noviembre. La agencia espacial planea además inspecciones continuas en busca de posibles daños.

En la estación espacial actualmente se encuentran cuatro estadounidenses, dos rusos y un alemán.

El Gobierno alemán expresó este martes su “preocupación” por la prueba efectuada por Rusia y recordó que la basura generada es un peligro adicional para los astronautas de la Estación Espacial Internacional.

El test es un acto “irresponsable”, ante el que corresponderá adoptar medidas para reforzar la seguridad espacial, indica un comunicado emitido por el ministerio alemán de Asuntos Exteriores.

Los efectos de la prueba “afectarán durante años el libre uso del espacio por todos los estados”, prosigue el texto, que apela a un proceder “constructivo” para evitar “amenazas adicionales”.

El comunicado alude a los “riesgos adicionales” que supone la basura espacial generada para la EEI, entre cuya tripulación está el astronauta alemán Matthias Maurer.

El Ministerio de Defensa de Rusia informó que el pasado lunes efectuó una prueba con un misil antisatélite y calificó de “hipócrita” a Estados Unidos por haber acusado a Moscú de poner en peligro a la tripulación de la EEI.

En ese sentido, el Kremlin defendió su derecho a ensayar misiles antisatélite, como lo han hecho anteriormente Estados Unidos, China o la India, y acusó a Washington de bloquear desde hace años su iniciativa para prevenir una carrera armamentística en el espacio.

Según un comunicado del ministerio de Defensa ruso, en la prueba fue destruido un satélite militar de espionaje radioelectrónico Tseliná-D (Cosmos-1408), puesto en órbita en 1982 por la desaparecida Unión Soviética.

“Los fragmentos que se formaron no representan ninguna amenaza para la actividad espacial”, aseguró el ministro ruso de Defensa, Serguei Shoigu.

La cartera de Defensa rusa afirmó, por su parte, que todos los fragmentos del satélite destruido “se incluyeron en el catálogo principal del sistema de control espacial”, para su correspondiente seguimiento.

Y la agencia estatal rusa, Roscosmos, aseguró que su principal prioridad es garantizar la seguridad de los tripulantes de la plataforma orbital y que continúa supervisando la situación para “prevenir y contrarrestar todas las posibles amenazas a la seguridad” de la estación y sus ocupantes.

Rusia negó asimismo que el ensayo del misil antisatélite suponga una violación de sus acuerdos internacionales. “No tenemos que informar a nadie cuando probamos nuestros sistemas antimisiles o antisatélite. No tenemos obligación de hacerlo”, afirmó el general Vladimir Dvorkin, ex director del Instituto de Investigación Nº 4 del Ministerio de Defensa de Rusia.

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