Al final –por repetido que sea- el nuevo Chile no es muy distinto al viejo. La política, al final, es una sola. Pero el asunto, advierte Juan Ignacio Brito esta semana, más allá de eso, es que “aunque en lo inmediato la improvisación quizás le permita” al gobierno “salir del paso, en el mediano y largo plazo La Moneda y el país tienen mucho que perder”. Según él, si había un momento para arriesgar capital político y buscar un enfrentamiento decisivo con el “discolismo”, era ahora, cuando el Ejecutivo recién se estrena y conserva aún algo de la mística de la instalación. “Mañana no solo será tarde; será imposible”. “¿No aprendieron las actuales autoridades de lo que le sucedió a la administración anterior?”, se pregunta Brito. Y la respuesta parece evidente.

Boletín semanal de Opinión de La Tercera Por Juan Paulo Iglesias

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