El aumento de la preocupación por el COVID-19 ante la inminencia de nuevos confinamientos en Europa afectó a varios sectores el viernes, haciendo caer a las acciones y al petróleo e impulsando al dólar.

Wall Street operó de forma dispar, con un nuevo récord máximo del Nasdaq en la apertura gracias al buen desempeño de las tecnológicas y un declive del Promedio Industrial Dow Jones por miedo a un estancamiento de la recuperación económica. En la semana, el índice S&P 500 subió un 0,32%, el Dow Jones cayó 1,38% y el Nasdaq sumó 1,24%.

El índice de acciones mundiales de MSCI cedía un 0,16% y los papeles europeos cayeron desde máximos de récord a medida que el fantasma de un nuevo confinamiento en Alemania y otras partes de Europa por el COVID ensombrece el panorama de la economía global.

Los mercados entraron en barrena después de que se supo que Austria se convertirá en el primer país de Europa Occidental que reimpone un confinamiento total para combatir una nueva ola de infecciones de coronavirus, entre señales de que Alemania podría seguir el ejemplo.

“Un cierre total en Alemania sería una noticia muy mala para la recuperación económica”, dijo Ludovic Colin, del gestor de activos suizo Vontobel. “Es justo lo que vimos en julio y agosto de este año en partes del mundo donde Delta fue importante: (el COVID-19) volvió y desaceleró de nuevo la recuperación”.

Estas preocupaciones hacían caer cerca de un 3% los precios del crudo, mientras los inversores apostaban por activos de refugio como el dólar.

El dólar avanzaba un 0,4% y se encaminaba a cerrar su cuarta semana consecutiva al alza. El oro al contado también ganaba impulso y los precios mejoraban un 0,19%, a 1.862,03 dólares la onza.

El rendimiento de los bonos del Tesoro de Estados Unidos también se desplomaba por el temor en torno al COVID, mientras los inversores buscaban refugio. Las notas referenciales a 10 años mostraban un retorno del 1,522% tras haber caído al 1,515%, su mínimo desde el 10 de noviembre.

La Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó el viernes un proyecto de gasto social por 1,75 billones de dólares, que si acaba convirtiéndose en ley cumplirá algunas de las máximas prioridades del presidente Joe Biden, como nuevos fondos para luchar contra el cambio climático.

/psg