La ironía –muchas veces trágica- de la realidad no deja de sorprender. Que en los tiempos de lo políticamente correcto el mundial de fútbol –el evento deportivo más popular del planeta- se lleve a cabo en un país donde “lo correcto” políticamente no es -siendo precisos-, lo que Occidente entiende por tal, es prueba de ello.

Como también lo es, que el gobierno de una generación que nació a la vida política luchando por los derechos en la educación, se enfrente al mayor desafío del sistema educacional de los últimos años.

Con 50 mil niños fuera de las aulas y los dramáticos efectos de dos años de pandemia, el futuro no resulta prometedor.

Como apuntaba, Sebastián Izquierdo hace unas semanas, vivimos una verdadera “tragedia educacional”.

Boletín semanal de Opinión de La Tercera Por Juan Paulo Iglesias

/gap