El secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, afirmó el jueves que Corea del Norte está aumentando la inestabilidad, después de una serie de ensayos de diversas armas, incluida una que, según afirma Pyongyang, era un misil deslizante hipersónico. Ya en horas del viernes en suelo norcoreano, Pyongyang testeó otro misil, esta vez antiaéreo.

“Estamos preocupados por estas repetidas violaciones de las resoluciones del Consejo de Seguridad que crean mayores perspectivas de inestabilidad e inseguridad”, dijo Blinken a periodistas tras las negociaciones comerciales entre Estados Unidos y la UE en Pittsburgh.

Blinken indicó que Estados Unidos no puede confirmar si Corea del Norte testeó un misil deslizante hipersónico, un proyectil que viajaría a cinco veces la velocidad del sonido. “Estamos evaluando los lanzamientos”, dijo Blinken, “para entender exactamente lo que hicieron, qué tecnología usaron”.

Una reunión de urgencia prevista para este jueves en el Consejo de Seguridad de la ONU sobre Corea del Norte fue reprogramada para el viernes a petición de China y Rusia, informaron fuentes diplomáticas.

En tanto, medios norcoreanos informaron hoy que el líder Kim Jong-un rechaza dialogar con EEUU, afirmando que mantiene su política “hostil”, pero que al mismo tiempo tiende la mano al Sur en un momento marcado por el incremento de la tensión militar en la península.

“Como demuestran claramente las acciones de los últimos ocho meses después de la instauración de la nueva administración estadounidense, su amenaza militar y política hostil contra nosotros no ha cambiado en absoluto”, dijo Kim en una sesión parlamentaria celebrada el miércoles en Pionyang y reportada hoy por la agencia estatal KCNA.

“Si acaso sus formas y manera de expresarse se están volviendo más astutas”, añadió el líder norcoreano.

Tras la llegada al poder del presidente Joe Biden, EEUU ha insistido en repetidas ocasiones -hoy mismo volvió a hacerlo por boca de su representante para Corea del Norte, Sung Kim- en retomar las conversaciones “dónde y cuándo sea” para tratar de reactivar el diálogo sobre desnuclearización, estancado desde 2019.

Pero según Kim Jong-un el “diálogo sin condiciones previas” ofertado por Washington es “una fachada para engañar a la comunidad internacional y disfrazar sus hostilidades, y solo es una prolongación de la política hostil llevada a cabo por anteriores administraciones estadounidenses”.

En ese periodo se ha visto perfectamente retratada la actual escalada armamentística en la que está sumida la península, con Seúl hablando de “provocaciones” norcoreanas y respondiendo a algunas de estas pruebas lanzando su propio misil balístico desde un submarino y anunciando el desarrollo de nuevas armas.

Sin embargo, en su alocución, Kim tendió la mano a su vecino, anunciando que las comunicaciones telemáticas con Seúl, rotas por Pionyang en agosto en protesta por las maniobras miitares conjuntas entre el Sur y EEUU, quedarán restablecidas a principio de octubre para mejorar relaciones.

Como ya hiciera su hermana Kim Yo-jong -que durante esta sesión parlamentaria fue elegida nuevo miembro de la poderosa Comisión de Asuntos Estatales- en una serie de comunicados publicados hace escasos días, el líder instó también a Seúl a cambiar su “habitual actitud de confrontación” hacia el régimen para enmendar lazos.

Kim aseguró que el Sur y EEUU “están llevando a cabo temibles actividades militares que rebasan lo permisible, destruyendo la estabilidad y el equilibrio en torno a la península” e instó al país vecino a “dejar de pensar que debe contener las provocaciones de Corea del Norte, que no tiene intención de infligir daño”.

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