En Italia, Francia, España Dinamarca, Bélgica y los Países Bajos ya no es necesario utilizar mascarillas. Antes, el Reino Unido e Israel, también había liberado el uso de tapabocas. Incluso en alguno de ellos tampoco existe ya la distancia social ni se exige un pase verde que confirme la vacunación para ingresar a gimnasios, bares, restoranes o centros comerciales.

En algunos lugares de Estados Unidos, la mascarilla dejó de ser obligatoria y más cerca aún, los argentinos ya no la tendrán que utilizar en espacios abiertos.

Así, mientras la Organización Mundial de la Salud (OMS) confirma una disminución en el número de contagiados con el virus Sars-CoV-2, causante de la actual pandemia de Covid-19, más países deciden levantar algunas medidas de restricción como el uso de mascarillas. Sin embargo, considerando lo que ocurrió con algunos países en los que tras liberar su utilización tuvieron aumento de casos relacionados con la variante Delta del virus, ¿es recomendable dejar de utilizarlas?

Ignacio Silva, Infectólogo y académico de la Dirección de Postgrados de la Facultad de Medicina de la U. de Santiago, señala que cuando se logra cierto control sobre la pandemia, es posible levantar algunas restricciones, pero “se debe realizar de manera cuidadosa, responsable y manteniendo siempre las medidas básicas de autocuidado”, entre ellas, el uso de mascarillas.

“Algunos países del hemisferio norte que lograron una estabilidad epidemiológica similar a la que estamos viviendo en Chile con tasas de vacunación también altas como la nuestra, empezaron a disminuir las restricciones, incluso se recomendó en algunos países dejar de usar la mascarilla y lo que se vio es que rápidamente se vieron enfrentados a nuevas olas de contagio, sobre todo a expensas de la circulación de la Variante Delta que sabemos es más contagiosa que las otras variantes”, indica el especialista. ¿Entonces? “La principal vía de contagio del Sars-CoV- 2 es la vía respiratoria, por lo tanto, el uso de mascarillas mientras exista pandemia y circulación del virus significativa, es fundamental”, indica

Para la doctora Karina Bravo investigadora LICTEX-UdeSantiago laboratorio de validaciones de mascarillas, las medidas que se han establecido para evitar el contagio con el virus, están basadas en evidencia. Por lo tanto, “no funcionan cada una por sí solas y son complementarias entre sí”. Hecha esa aclaración, la investigadora señala que: “dejar de usar las mascarillas, es alimentar una falsa sensación de seguridad que puede generar un mensaje equivocado o sobreinterpretado de que hay actividades o zonas seguras para el no uso de mascarillas, dejando de lado también las otras medidas complementaria como la distancia física”. Es más, agrega la investigadora, el “aire libre”, por ejemplo, “solo podría ser seguro cuando la densidad de personas que lo ocupan es muy bajo, por si solo, el espacio abierto, no es suficiente para ser seguro cuando el virus sigue circulando.

“Se debe aprender y mejorar las medidas de autoprotección donde debemos evitar emitir aerosoles e inhalarlos desde otras personas, considerando que hay un período de 7- 10 días en los cuales se puede contagiar sin presentar síntomas, o no presentar síntomas y aún así padecer la enfermedad y contagiar. Por lo tanto, reducir la medida de protección a no usar mascarillas en espacios públicos, carece de medidas complementarias como la vacunación, evitar el contacto con otro núcleos de contactos sociales, distanciamiento físico de más de 2 metros y considerando las condiciones de humedad y dirección del viento”, señala Bravo.

A juicio del infectólogo, es importante no cometer el mismo error de los países que levantaron el uso de mascarillas mientras circulaba la variante Delta. “Se pueden levantar restricciones, pero las medidas de cuidado básico como el uso de mascarillas, distanciamiento, ventilar espacios cerrados, son fundamentales mientras no se logre una cobertura universal, a nivel mundial de las vacunas”, dice Silva. Mientras eso no se logre, el uso de la mascarillas, sigue siendo tremendamente importante. En una situación al aire libre, con una adecuada ventilación, con una separación suficiente de al menos dos metros entre las personas, es una situación de menor riesgo y eventualmente se podrían sacar la mascarilla. “El problema es cómo se fiscaliza eso, cómo se cumplen estas medidas porque muchas personas no las respetan y tienen contacto físico cercano, y eso genera riesgos de contagios”, dice.

¿Dejaremos de usar mascarilla?

Según el infectólogo de la Usach, es difícil anticipar el momento en el que vamos a poder estar sin mascarilla. “En un espacio cerrado no es ni siquiera discutible. Dejar de usarla al aire libre, probablemente va a tener relación con la vacunación, el avance de los programsa de vacunación a nivel mundial y con tasas de circulación viral muy baja. Hoy todavía tenemos una circulación comunitaria del virus que genera contagios a nivel país que siguen siendo significativos, menor que antes. Cuando logremos identificar cada uno de los casos Covid, como lo han logrado hacer países como Nueva Zelanda y una adecuada trazabilidad de estos casos, es posible levantar las medidas más básicas de prevención como el uso de mascarillas”, señala Silva.

”Puede que llegue el momento que el uso de estas no sea por decreto una obligación sanitaria para nuestras actividades cotidianas, dice la investigadora. Sin embargo, “la población ha podido percibir, en primer persona, como el uso de estas, junto con las otras medidas de protección, los han hecho pasar varios meses seguidos sin padecer algún resfrío común, por ejemplo”.

Pero también hay otros cambios culturales que se deben incorporar como parte de una misma cultura colectiva de cuidado, como por ejemplo: no asistir con síntomas a clases o al trabajo, lo cual es sumamente común en nuestra realidad por la tremenda presión por la asistencia. “El uso de mascarillas y respiradores en la actualidad es una medida de salud pública basada en evidencia, enfocada en la prevención de la transmisión aérea de Sars-CoV-2 entre personas, una medida de protección personal con potentes efectos colectivos, donde su uso permanente puede ser una buena medida de protección para el amplio rango de enfermedades de transmisión aérea como virus de la influenza”, insiste Bravo.

¿Y si solo yo la ocupo?

Donde sí se debe seguir utilizando la mascarillas, dice el infectólogo, es en lugares cerrados, reunones familiares, de trabajo, en la locomoción colectiva. Todos los lugares en los que la ventilación no sea buena.

Pero hay que tener precaución porque, en los lugares cerrados, el riesgo aumenta y sobre todo si en su interior, hay personas que no la utilizan.

“Si yo uso mascarilla, me protejo y protejo al otro. Si yo uso mascarilla y la otra persona no la está usando, disminuye el riesgo pero menos significativamente en comparación con un uso por parte de las dos personas. Los ojos son una puerta de ingreso para el virus, si la persona sin mascarilla genera secreciones respiratorias, tose, o estornuda o incluso al hablar, la mascarilla me está cubriendo dos de las puertas de entrada (nariz y boca), pero no los ojos. Además, contamina la superficie al hablar, puede contaminar mi mascarilla, hacer que dure menos, y hay más riesgo de generar contagio por contacto, me puedo llevar las manos con gotitas a los ojos, mi boca mi nariz”, indica Silva.

La doctora Bravo menciona que si solo una persona utiliza mascarillas y quienes están a su alrededor no lo hacen, la protección se ve limitada. “Uno lo que hace cumpliendo todas las indicaciones es bajar la probabilidad del contagio al mínimo, sin embargo, la posibilidad sigue existiendo. Por lo que el uso de mascarilla por pocas personas en un lugar cerrado con mucha gente puede llevar a sobrepasar la tolerancia de las protecciones. Cabe recordar que el Sars-cov 2 se transporta por aerosoles y gotículas, por lo que la acumulación de estos en ambientes contaminados con el virus puede romper la tolerancia de las mascarillas”.

En ese contexto, advierte la investigadora, la detección y trazabilidad para que en esos espacios sea poco probable encontrarse con personas contagiadas. “Es por esto mismo que, en ambientes altamente riesgosos, como hospitales con personas contagiadas, los equipos de salud tienen que usar mascarillas que tienen categoría quirúrgica con filtración de mas de 95%”. Además, la circulación viral es un fenómeno poblacional, el virus depende de nosotros para prevalecer, transportarse grandes distancias y para mutar, por lo que el uso personal de la mascarilla donde le resto no lo hace, hace muy poco por evitar la circulación del virus y la protección grupal que necesitamos, considerando que además no tenemos aún tratamiento para las personas enfermas con Covid, solo las vacunas que es un protocolo de prevención.

Qué mascarillas usar
Utilizar diferentes tipos de mascarilla no depende de si estamos viviendo una pandemia o una endemia, indica el infectólogo. A su juicio, tiene más relación con el tipo de mascarilla con la variante: “con Delta, es más recomendable el uso de mascarillas qirúrgicas que de género” pero hay que considerar que esto es difícil de demostrar y si se trata de “racionalizar el recurso”, las mascarillas sí o sí, deben ser utilizadas en los lugares cerrados y mal ventilados y en el caso de los trabajadores de la salud, siempre deben ser utilizadas porque están más expuestos al virus.

Consultada por el tipo mascarillas que se pueden utilizar, Bravo recalca que se deben usar las mismas mascarillas que hemos estado usando actualmente, que estén certificadas independiente de su fabricación. “El cambio de categoría de circulación entre la población nacional o internacional, no implica un menor riesgo o que el virus sea menos peligroso, el virus genera la misma patología. Además, La disminución de casos es transitoria, en la actualidad en Latinoamérica estamos con bajos casos versus América del Norte y Europa, con apertura de fronteras y migración permanente global el estado de pandemia va a permanecer mientras las medidas de prevención como mascarillas y vacunas junto a detección, aislamiento y trazabilidad se aborden desde una perspectiva global en su control y erradicación ir a Covid Cero, la endemia involucra brotes en países y en fechas fijas, esto sería mantener los efectos agudos y a largo plazo provocados por la Covid-19.

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