La carrera presidencial está al rojo vivo, por lo que, el más mínimo detalle puede cambiar el rumbo. En ese sentido, no hay que perder de vista lo que ocurre en la Convención Constitucional y cómo repercute en la candidatura de Gabriel Boric. Primero, porque el abanderado del Frente Amplio fue uno de los precursores de su sector del “Acuerdo por la Paz y la Nueva Constitución” del 15 de noviembre, y segundo por su cercana relación con el vicepresidente de la Convención, Jaime Bassa.

Por esto, las declaraciones de Bassa en Tolerancia Cero toman relevancia al subrayar que “la elección presidencial de noviembre tiene una importancia significativa porque va a implementar la nueva Constitución”. Sin embargo, lo más llamativo se dio al consultarle por la posibilidad de que la nueva Constitución ponga fin al periodo del Presidente en ejercicio y si la Convención podría permitir la reelección del mismo. “Sí, pero ojo, no es la Convención la que lo decide, es la Constitución”, respondió. Habría así un nuevo concepto: un Presidente para un período de transición.

Como un “error político” sería insistir en el tema de acortar el próximo periodo presidencial afirma el académico en Teoría Política de la Universidad Adolfo Ibáñez, Cristóbal Bellolio, aludiendo a dos puntos. “Si se hacen cambios radicales como ya se ha hablado, es lógico dar un cierto tiempo al nuevo sistema político para pasar al siguiente régimen”, argumenta. Además, agrega que sería absurdo “llegar y decir lo que está en la nueva Constitución se aplica desde mañana”.

Y apunta al candidato del FA-PC: “La candidatura de Gabriel Boric tiene que reducir las incertidumbres y no aumentarlas. Representa una coalición y una generación que nunca ha gobernado”. Subraya Bellolio: “Boric bien podría ser el Presidente que promulgue la nueva Constitución y, además, validado tras promover el Acuerdo por la Paz del 15 de noviembre que dio vida a este proceso”, concluye el académico.

Para Claudio Alvarado, abogado y magíster en derecho constitucional de la Universidad Católica, y director ejecutivo de Instituto de Estudios de la Sociedad (IES), el planteamiento de Bassa es “temerario”. Esto, porque ni siquiera se ha discutido aún el fondo del tema, como el tipo de gobierno y ya plantea un tipo de transición. Advierte que la mesa de la Convención “debiese tener más cuidado al hablar de estos temas” y evitar así eventuales sospechas de que están hablando en “función de resultados electorales”.

Además, el director del IES sostiene que, de paso, Bassa le abre “un flanco” al Frente Amplio al adelantarse a un tema que en su sector puede no estar zanjado.

Subraya que con las palabras del vicepresidente se puede generar un “choque de legitimidad” entre la Convención y las elecciones presidenciales que son las que están más arraigadas en el electorado, con mayor poder de convocatoria y que con un simbolismo en el sistema democrático.

En este punto, coincide el experto electoral, Tomás Duval: “Esto puede afectar la participación ciudadana en las elecciones y, también, en el debate programático, ya que podría generarse una disociación entre las expectativas en temas salud, delincuencia y empleo. Temas complejos para la ciudadanía”.

¿Se puede poner fin por anticipado al próximo periodo presidencial?

“Esta Convención tiene una causa, tiene un punto de partida que es una reforma constitucional y que fue plebiscitada, que es la que contiene las reglas en virtud de las cuales se eligieron a los miembros de la Convención y en ese sentido no pueden ser modificadas las reglas, límites y los deslindes que tiene la Convención”, afirmó por parte del gobierno el ministro de la Secretaría General de la Presidencia, Juan José Ossa.

A estas palabras, se suman las de diversos convencionales, como Rocío Cantuarias, independiente de Vamos por Chile. “Creo que se está adelantando a una discusión que ni siquiera hemos tenido y lo grave es que de antemano se pone en una posición no sólo de soberbia, sino que de saltarse las reglas”, señala a El Líbero.

Similar postura mostró la constituyente Marcela Cubillos en redes sociales: “La Constitución es clara en señalar que ‘la nueva Constitución no podrá poner término anticipado al período de autoridades electas salvo que se suprima la institución o sufra una modificación sustancial’. Y nos acaban de avisar que eso de ‘sustancial’ es un mero adorno al parecer”.

Para conocer más del tema, dos expertos en derecho constitucional analizan la opción. Eso sí, se refieren a la posibilidad de cambios, luego de que la Constitución defina la nueva forma de gobierno.

“La Convención no puede hacer cesar a una autoridad en curso durante el proceso de discusión, pero sí proponer un texto constitucional donde, por ejemplo, se establece que no va a existir un Presidente de la República electo, sino que vamos a pasar a un sistema parlamentario”, dice el abogado constitucionalista, Víctor Manuel Avilés.

Por consiguiente, señala que “esto es lo que tiene que dirimirse al final del proceso constituyente lo cual hace más necesario que se respeten todas las normas procesales que la Constitución ha establecido, entre ellas, que el texto que se proponga a plebiscito por dos tercios de los convencionales en ejercicio”.

En tanto, la profesora investigadora del Centro de Justicia Constitucional de la Universidad del Desarrollo, Catalina Salem, es taxativa: “Es un tema que está resuelto en el artículo 138 de la Constitución vigente que fue introducido por la ley 21.200 en la ley de reforma constitucional del 24 de diciembre del 2019 con la cual se institucionalizó el Acuerdo por la Paz y nueva Constitución”.

Sin embargo, Salem ejemplifica dos eventos ante los cuales la Constitución autoriza a poner término anticipado al periodo de autoridades electas. Uno es “si la institución que integran es suprimida”.

La otra alternativa, puede ser que la institución sea objeto de una modificación sustancial.

“Se termina con el régimen presidencial y pasa a un sistema parlamentario o un sistema semipresidencial. Ahí evidentemente el Presidente de la República tendrá una modificación sustancial y en ese evento también se podría poner término anticipado a ese periodo en el articulado transitorio de la nueva constitución”, apunta.

Una vez que se la Convención finalice la discusión de los reglamentos y pase a debatir los contenidos de la nueva Constitución, se sabrá si las declaraciones toman fuerza o solo quedan en una idea de su vicepresidente. El debate está abierto.

Por Cristián Livingstone para El Líbero

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