Luego de que Gabriel Boric se convirtiera en el nuevo presidente de Chile, las miradas se dirigieron hacia su pareja, Irina Karamanos. La Primera Dama millennial que es también la primera en muchas cosas, la primera en no estar casada, en no tener hijos y hablar seis lenguas.

Pero con ello vinieron las críticas. En una entrevista con el sitio Pousta, Karamanos profundizó en el cargo que pretende reformular y en el Chile conservador que cuestiona su relación, que incluso ha sido tratada como un concubinato.

“Me parecen curiosas las expectativas que se tienen sobre las parejas en el poder. Es decidor que se espere que el presidente esté casado y que, si no lo está, es preferible que no tenga nada. Y peor aún si no fuera heterosexual”, explicó al citado medio.

También, agregó que existen “una cantidad de comentarios en redes sociales apuntando a que Gabriel podría ser gay y que yo soy contratada y, además, una mujer trans, poniéndole un carácter ofensivo”.

Sin embargo, no se lo toma a personal, sino que más bien “me parece el reflejo de una sociedad muy conservadora, donde seguimos hablando mal de las familias que se escapan a la heteronorma clasificándolas de disfuncionales”.

“UNA RELACIÓN POLIAMOROSA CON CHILE”

Para la Primera Dama, una parte importante de su relación con el Presidente es que “tenemos una convicción que compartimos y a través de la cual nos conocimos”.

“A ambos nos mueve transformar las condiciones de vida de la mayor cantidad de personas posibles”, agregó.

Bromeó con que, junto a Boric, “estamos en una relación poliamorosa con Chile”.

Con respecto al rol que ha tomado, Karamanos explicó que “las primeras damas han sido parte de un imaginario. Creo que ya instalamos que ese lugar va a cambiar”.

“Hay una aceptación de que se están haciendo las cosas diferentes y hoy se mira ese lugar de una forma más política, pero creo que todavía estoy descubriendo lo que se espera de mí”, cerró.

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