No se le viene fácil el camino al gobierno a partir de marzo cuando el proyecto de pensiones comience a ser debatido en el Senado. Si bien en la Cámara de Diputados logró aprobar la reforma por una amplia mayoría al dividir a la oposición, en el siguiente paso esa estrategia parece menos probable.

Ello porque los senadores de oposición están trabajando hace meses en aunar posiciones y cuentan con una contrapropuesta común que apunta a que el 6% de cotización adicional vaya a un sistema colectivo, a diferencia de lo que formuló el gobierno de dividir el aporte en 3% para cuentas individuales y 3% para reparto. Y están todos por la misma idea, según los futuros presidentes de las comisiones técnicas que les corresponderá votar esta iniciativa.

“Hemos desarrollado un trabajo en la oposición en el Senado que va implicar tener una propuesta única, y va a depender mucho de que el gobierno realmente se abra a dialogar. Lo que viene de la Cámara, nosotros no lo vamos a aprobar”, manifestó el senador Jorge Pizarro (DC), quien a mediados de marzo asumirá la presidencia de la Comisión de Hacienda.

Opinión que fue secundada por el futuro titular de la instancia de Trabajo, senador Juan Pablo Letelier (PS): “No veo que en el Senado la oposición vaya a concurrir a una propuesta tan distorsionada como la que ha hecho el gobierno”.

Aparte de estas declaraciones de principio, ambos legisladores consideraron que sería casi imposible que el proyecto fuera despachado en un mes, como aspira el Ejecutivo, que ha señalado en reiteradas ocasiones que espera estar pagando las pensiones garantizadas de 2 UF para hombres y 2,7 UF para mujeres en abril.

“Si están tan apurados que ello se traduzca en un diálogo fructífero, porque supongo que no intentarán llegar acá a tratar de imponer lo que viene de la Cámara” acotó Pizarro.

En la Cámara, el Ejecutivo utilizó la discusión inmediata para apresurar el despacho del articulado de las respectivas comisiones, ya que esta calificación implica que cada instancia tiene siete días para revisar y votar los proyectos.

Sin embargo, en el Senado los parlamentarios le han anticipado al Ejecutivo que debe concederles un tiempo mayor para citar audiencias y escuchar las opiniones de los actores afectados o interesados en esta reforma.

“El Senado se va tomar el tiempo necesario para sacar adelante una buena reforma. Es bien importante que el gobierno entienda que el Senado no está para ser un buzón de un proyecto de tal magnitud. No le vamos dar la espalda a la gente aceptando urgencias que lo que buscan es imponer la mantención del actual modelo previsional”, observó Letelier.

El cuestionamiento de la oposición se dirige al corazón y las arterias de la propuesta del gobierno: no son partidarios de insistir en el modelo de cuentas individuales; creen que el proyecto fija una pensión mínima sin diferenciar ni premiar suficientemente a las personas que han permanecido más tiempo cotizando, entre otros muchos peros.

Por ello, Letelier y Pizarro coincidieron en que el gobierno debe llegar en marzo dispuesto al diálogo, a darse un tiempo y a ceder en su planteamiento. En caso contrario, admitieron que será bien complicado que el proyecto avance con celeridad.

“Aunque suene lógico lo que digo, no nos vamos a inhibir de escuchar opiniones. Sería una mala política si el gobierno insiste con colocar la discusión inmediata, porque lo único que conseguirá con eso sería no tener los votos. Si quiere buscar acuerdos, hay que construirlos y eso requiere de un estudio profundo y dedicarle tiempo”, recalcó el senador DC.

Mientras su par PS sostuvo: “si están dispuestos a sentarse y cambiar la actitud que tuvieron en la Cámara, sin duda que se puede despachar el proyecto más rápido. En el Congreso los proyectos avanzan cuando hay acuerdo, y si quiere insistir en más AFP y cuentas individuales ahí va a demorar mucho más”.

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