“Fue una goleada de Brasil sobre Chile”. Así resume el mundo diplomático chileno la contundente derrota que sufrió el ex ministro de Hacienda, Nicolás Eyzaguirre, de manos del candidato de Brasil, Ilan Goldfajn, para dirigir el importante Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

El resultado final fue 80% vs. 9,9%. Con esta aplastante derrota diplomática y política, el Gobierno de Gabriel Boric sumó un nuevo e inevitable “papelón” internacional, reconocen diversas fuentes a El Líbero.

La lista de polémicas diplomáticas es extensa. La última, fue el rechazo de la gran mayoría de países adscritos al TPP11 de firmar las llamadas “side letters” que invocó el gobierno de Chile.

A eso se suma la decisión de no postular al jurista chileno Claudio Grossman a la Corte Internacional de Justicia, opción que era apoyada transversalmente en el país.

El amplio respaldo político y técnico del candidato de Brasil

Lo primero que mencionan ex cancilleres, ex embajadores y ex diplomáticos consultados, es la fortaleza interna y externa del candidato Goldfajn, ex presidente del Banco Central de Brasil y del banco Itaú.

Si bien el Presidente Jair Bolsonaro lo eligió, contó con un transversal respaldo político y técnico de destacadas figuras de los gobiernos de lo ex presidentes Cardoso y Temer. En ello jugó un papel importante la poderosa Cancillería de Itamaraty, experta en conseguir los apoyos.

Algunos de quienes lo respaldaron fueron Arminio Fraga, ex presidente del Banco Central, Henrique Meirelles, ex ministro de Hacienda, y Pedro Malan, ex ministro de Hacienda. Todos ellos se pronunciaron por Lula en las últimas elecciones.

Con el triunfo de Lula da Silva hubo una especie de pacto de mantener su candidatura, lo que permitió el respaldo implícito, ya que el gobierno entrante no presentó objeciones u otro candidato, según reportó la prensa brasileña.

Incluso, se menciona que Celso Amorim, ex canciller de Lula e impulsor del Foro de Sao Paulo, le entregó un respaldo pasivo, por omisión, lo que en términos diplomáticos tiene el mismo resultado.

Además, Goldfajn tiene una agenda para el BID muy similar a la de Lula en materia de combate a la pobreza, la desigualdad y el cuidado del medio ambiente, lo que permitiría una “relación de total armonía” con el gobierno entrante del Partido de los Trabajadores (PT).

A ello se suma que Brasil concentra la mayor cantidad de proyectos en desarrollo del BID.

Eyzaguirre no contaba con apoyo internacional

Otro factor preponderante en esta elección fue el apoyo decidido de Estados Unidos al candidato brasileño. Sin la venia del principal accionista del BID -30% de los votos- es imposible llegar al sillón en Washington, coinciden diversas fuentes diplomáticas.

Nicolás Eyzaguirre, en cambio, nunca tuvo el beneplácito de la administración de Joe Biden. “Eyzaguirre nunca tuvo el apoyo de Estados Unidos. Y eso en estos organismos es esencial”, asegura un ex canciller a este diario.

Ese respaldo sí lo hubiera tenido el ex ministro de Hacienda de Michelle Bachelet, Andrés Velasco, según trascendió en los medios y en el mundo político.

“El gobierno de Chile pudo haber apoyado a Andrés Velasco al BID, quien tenía el apoyo de EE.UU. y Canadá, pero no le perdonaron su opción por el rechazo”, publicó en su cuenta de Twitter el senador Matías Walker. Lo mismo plantean fuera de micrófono fuentes diplomáticas, quienes apuntan a que detrás de la designación de Eyzaguirre hubo sólo ideologismo y nulo pragmatismo, como sí se apreció en Brasil.

La bajada de Argentina en favor de Brasil

Otra señal muy importante de la fortaleza de la candidatura de Brasil fue que horas antes de la elección, Argentina bajó a su candidata Cecilia Todesca en favor del gigante sudamericano.

Tras horas de negociaciones en la madrugada, según reportó la prensa trasandina, el gobierno de Alberto Fernández optó por el candidato de Bolsonaro en detrimento del chileno, con quien tiene más sintonía ideológica.

A cambio, la Casa Rosada cobrará en términos de influencia regional: Argentina ocupará la vicepresidencia de Sectores y la Gerencia de Infraestructura, que administra el 40% de la cartera del BID.

“Esto significa que manejaron el asunto con pragmatismo y no con anteojeras ideológicas, como hizo Chile”, señala un ex embajador.

“Los argentinos se reservaron para otras candidaturas. Dieron una lección magistral de realpolitik”, afirma otra fuente.

La pregunta que se hacen en el mundo diplomático es por qué nuestro país no retiró a Eyzaguirre a tiempo para evitar una costosa y vergonzosa derrota, o por qué no negoció una salida digna.

“El resultado de la elección es un fiasco, un escándalo, fue realmente una goleada. Me parece que tendría que haberse calculado mejor. Es un error de la Cancillería”, sostiene un diplomático en ejercicio.

Otro ex embajador sostiene que “Chile cayó en la trampa de politizar el nombramiento, pero no Argentina. Hubo evaluación oportuna del gobierno argentino y la sacaron a tiempo, obteniendo a cambio importantes beneficios para el país”.

La responsabilidad política de Mario Marcel

Diversas fuentes coinciden en que el Ministerio de Hacienda, que dirige Mario Marcel, tiene gran responsabilidad política en este fiasco.

Ello, por proponer un nombre sin mayor respaldo, afín ideológicamente, y sin contar con la estructura ni el soporte internacional para ayudar a la Cancillería en la obtención de los votos.

“Acá Hacienda tiene gran parte de la responsabilidad, tanto o más que Cancillería”, señala un ex embajador.

Un dato no menor es que ningún país se ha repetido la presidencia del BID, lo que hacía bien difícil que Chile ganara, pues el primer presidente del banco fue el chileno Felipe Herrera (1960-1970), seguido por representantes de México, Uruguay, Colombia y Estados Unidos. ¿Si se sabía esta suerte de norma no escrita, por qué se expuso de esta manera a Eyzaguirre a una derrota?, se preguntan algunos diplomáticos.

La ausencia de embajador en Brasil

En todo este entramado, un factor preponderante es la ausencia de embajador de Chile en Brasil desde que asumió el Presidente Boric en marzo pasado.

El Mandatario eligió al militante de RD y ex candidato a senador, Sebastián Depolo, un gran crítico de Bolsonaro, quien hasta hoy no le ha dado el beneplácito para asumir.

“Bolsonaro es peor que Trump” y “lo que vemos en el Brasil de Bolsonaro es el inicio del fascismo”, han sido algunas de sus palabras contra el Jefe de Estado brasileño. Incluso antes de que Bolsonaro asumiera la presidencia de Brasil, Depolo ya criticaba sus propuestas.

Ahora, el sociólogo esperará hasta que Lula asuma la Presidencia de Brasil el próximo 1 de enero de 2023, pues en el gobierno se espera que, con la nueva administración, el trámite se apure y se envíe el beneplácito.

Original de El Líbero

/psg