Esta es la entrevista completa al líder de Los Amarillos:

Hoy apareció Ricardo Lagos con una postura distante del apruebo y recalcando que el texto que presentó la Convención no genera una mayoría. ¿Cómo recibes la intervención del expresidente?

-Bueno, como todos los textos del expresidente Lagos hay que leerlos con hermenéutica fina. Pero rescato el adjetivo partisano que la da al texto, que recoge lo que planteó Boric cuando fue a la Convención y dijo que eso no era lo que quería. Me parece que está mandando una señal muy clara, muy potente, en el sentido de que no logró el objetivo que tenía esta Convención, que era generar una constitución, con un respaldo amplio y transversal. Que fuera desde la izquierda más radical hasta la derecha liberal. Es una señal política muy potente, un golpe muy fuerte para los que están por el apruebo.

-¿Tienes algún contacto con Lagos?

-He tenido contactos con él. Pero soy muy cuidadoso de no molestarlo. Me imagino que él recibe muchas visitas y he sido súper cauteloso. No me gusta andar sacándome selfies con él ni andar divulgando nuestros encuentros. Él siempre tiene mucha presión y creo que uno no tiene que estresarlo demasiado. Hay que respetar sus tiempos. La declaración que está haciendo la viene pensando hace mucho tiempo.

-Te preguntaba si te ha llamado últimamente sobre el rechazo o el apruebo.

-He conversado con él un par de veces, pero no sobre apruebo o rechazo, sino sobre su visión del país, de la constitución, me interesa aprender de él. Yo aprendo mucho de él, esa es la verdad. Pero es una conversación que tengo hace tiempo con él, que es privada y no me gusta andar publicándola ni floreándome de que estuve con Lagos. Tengo una relación bastante fluida con él.

-Esta declaración, ¿la ves más cercana al rechazo o al apruebo?

-A ver, yo creo que Lagos se hizo famoso por el dedo contra Pinochet, y hoy día en vez de colocar el dedo apuntando a un dictador, señaló un camino hacia adelante. Él está mirando el escenario que viene después del 4 de septiembre. Y lo hace porque no está satisfecho con este borrador. Porque lo natural habría sido, si pensara que esta propuesta concluye el proceso constitucional, él habría llamado a votar apruebo. Por lo tanto, el que no llame a votar apruebo es ya una señal muy importante.

-Pero tampoco está llamando a votar rechazo.

-La pregunta que hay que hacerse, a partir de lo que dice Lagos, es: cuál es el camino más expedito para llegar donde él cree que debemos llegar. Y a nosotros nos parece que la respuesta es el rechazo. Para poder apostar a tener una constitución que nazca de un acuerdo político nacional. Porque esta constitución tiene problemas muy de fondo. El sistema político es un tema central. Es el motor de la constitución. Para nosotros, que somos de la centro izquierda, la declaración de Lagos es un alivio y es un aliento.

-También un grupo de centro, entre ellos Andrés Velasco, Javiera Parada, Landerretche, expresaron su opción por el rechazo. ¿Te sientes cercano a ellos?

-Lo que escribió Landerretche es muy potente. Mira, creo que esta es una cascada del rechazo con esperanza. Lo distingo del rechazo de la derecha, porque es una rechazo no catastrófico, sino que con mirada de futuro. Esta es una cascada: están saliendo del closet personas tan importantes como Ricardo Brodsky, ex director del Museo de la Memoria, la Ximena Rincón que fue presidenta del Senado, Matías Walker, Landerretche, etc. Entonces, yo espero que esto sea el inicio de una gran cascada. Y creo que va a haber un giro muy importante al plebiscito. En la medida de que la opción rechazo sea muy variada, como un mosaico, que incluya una parte importante de la centro izquierda y la centro derecha, creo que el plebiscito toma otro rumbo del que se  pensó en un comienzo.

-¿De qué modo?

-Ese plebiscito completamente  dividido en un rechazo de la derecha y en un apruebo de la centro izquierda, ya no es. Esto es un cambio tremendamente decisivo. Que probablemente va a marcar el rumbo de la campaña y va a marcar el resultado del plebiscito. De eso no tengo ninguna duda.

-Lo que muchos dudan es cuál voto es el que hace más fácil la reforma. ¿No es más simple reformar el texto de la Convención que el de la actual de 1980?

-Yo no entiendo por qué se dice que la opción del rechazo va a hacer más engorroso reformar. No hay que ignorar que hay una izquierda muy radical, que fue la que dominó en la Convención. Imagina que gana el apruebo, ¿crees que esos sectores se van a quedar tranquilos? ¿Van a aceptar que los reformen su texto? O sea, vamos a continuar con un escenario de polarización. Yo veo mucho más engorroso y complicado el escenario del apruebo que del rechazo. De todas maneras.

-¿Incorporarías elementos importantes del nuevo texto en el proyecto que propones?

-Sí. El tema de los derechos sociales, lo suscribimos completamente. También nos parece que el reconocimiento a los pueblos originarios tiene que estar. Buscar un camino para la descentralización. También en el tema medioambiental podríamos rescatar algunos puntos, que no inhiban el desarrollo económico.

Hay cosas que son rescatables, pero el problema es que esta constitución tienen problemas serios en los temas más cruciales. El sistema político tiene problemas. Es el motor de la constitución y está malo. Se propone un sistema único en el mundo, que no se ha probado en ninguna parte. Y si tienes el sistema político malo, todo se complica.

-¿Crees que el problema es que la Convención no incorporó a la derecha?

-Pero no solo a la derecha. Yo creo que la Convención no incorporó a la centro izquierda. Y el resto se auto inhibió, fue funada. La izquierda moderada fue funada en las redes, lo he conversado con muchos convencionales. Los cancelaron. Practicaron la cultura de la cancelación al interior de la Convención, no sólo con la centroderecha sino con la centroizquierda. Eso es grave.

Entonces, fue una Convención que tuvo la ilusión, y una especie de embriaguez, de que se estaba creando algo que estaba refundando el país de nuevo. Pero no se tuvo visión política. Un grupo importante de convencionales no tuvo ni cultura política ni visión. Los que sí tuvieron visión política fueron los del PC, que fueron extremadamente eficaces. Ese fue un error garrafal y eso es lo que está rebotando en contra de ellos ahora. Por eso gana el rechazo.

-De todos modos, va a ser una elección peleada, ¿no crees?

-El problema que tiene la izquierda radical es que no sólo la derecha está en contra de este texto, sino que una parte significativa de la centro izquierda. Va a salir mucho más gente del closet. Gente de centro izquierda se va a pronunciar por el rechazo. Pero de ninguna manera queremos caer en un catrastofismo. No creemos que este sea un país inviable. Vamos a encontrar una salida a esta encrucijada. Va a ser más largo el proceso, pero la salida la vamos a encontrar. Autodestruirse mutuamente sería un tontería.