Son 26 los votos que requiere el proyecto que permite un cuarto retiro del 10% desde los fondos de ahorro previsionales en el Senado y por ahora, todos los conteos internos demuestran que no están todos los apoyos.

La oposición tiene 24 integrantes incluyendo a los independientes cercanos al sector, por lo que inicialmente y tal como ocurrió con los giros anteriores se pensaba que solo habría que buscar los dos respaldos faltantes en el oficialismo. Sin embargo, la senadora Carolina Goic (DC) ya manifestó su convicción de no aprobar, mientras que su par socialista, Carlos Montes, ha expresado su dudas y lo único que ha confirmado hasta ahora es que lo está estudiando. Otros además tiene reparos a que en este proyecto se incluya un nuevo adelanto para los pensionados a través de rentas vitalicias entregadas por compañías de seguro.

Es por eso que ayer incluso la presidenta del Senado, Ximena Rincón (DC), reconoció que el acuerdo “no existe” y que eso es necesario para poder ponerlo en tabla. Eso ante la presión que le han fijado sus pares de oposición quienes le han pedido que lo ponga en discusión la próxima semana, cuando en paralelo desde el Gobierno han solicitado un debate más pausado. La presión para todos: las elecciones del 21 de noviembre.

La mixta y el problema del quórum

Con ese escenario entonces los votos no están, pero considerando que la Cámara de Diputados ya lo aprobó en general y en particular, ¿Qué pasaría si el Senado finalmente lo rechaza?

El artículo 70 de la Constitución indica que al ser aprobado por la Cámara de origen y luego rechazado por la revisora (Senado) debe instalarse una comisión mixta, encarga de resolver las divergencias entre diputados y senadores.

Esa instancia, en este caso, estaría compuesta por igual número de senadores y diputados que integran las comisiones de Constitución de ambas corporaciones, ya que ahí se ha hecho el debate de esta reforma, y quedará compuesta con mayoría de la oposición por su representatividad en el Congreso.

Al pasar directo a la comisión mixta, el Senado no tendría un debate profundo sobre su articulado y deberá limitarse a votar el informe de esa instancia.

Mientras que será esa comisión entonces la que rearme el proyecto completo y resuelva todo el cuerpo de la iniciativa, determinando, por ejemplo, si se considerarán o no a las rentas vitalicias. Serán esos diez integrantes los que tendrán que llegar a un acuerdo definitivo, pudiendo proponer a las cámaras que se hagan votaciones separadas sobre algunos temas que más diferencias hayan provocado.

Los diputados serían los primeros en votar ese informe y si lo aprueban, pasaría al Senado, quienes tendrán que pronunciarse solo en base a lo resuelto por la mixta.

Ahí surgirá nuevamente el asunto de la cantidad de respaldos requeridos, ya que en ambos casos, a pesar de ser un trabajo hecho por una comisión de este tipo, por tratarse de una reforma constitucional el quórum para que se apruebe su trabajo será de 3/5 para que se pueda aprobar, es decir la Cámara tendrá que volver a juntar al menos 93 votos recibiendo un proyecto probablemente bastante modificado a lo que ya despacharon y el Senado los mismos 26, que en un primer escenario no estarían y que habría obligado la mixta.

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