Ni visitas ni liberaciones. El dictador Daniel Ortega ignoró la demanda de familiares de presos políticos, de organizaciones opositoras y de derechos humanos para liberar a los 171 reos de conciencia que mantiene en las cárceles. Ni siquiera permitió para ellos las tradicionales visitas familiares que se organizan para los reos en estas fechas.

Desde noviembre pasado, organizaciones opositoras, organismos de derechos humanos y familiares de reos, impulsaron la cuarta campaña consecutiva de “Navidad sin presos políticos” en Nicaragua, que consiguió un importante respaldo nacional e internacional.

“Aunque las elecciones fraudulentas han terminado, Ortega-Murillo continúa arrestando a figuras de la oposición por cargos inventados y tratando de silenciar las voces críticas. Nos sumamos a las convocatorias en Nicaragua por una Navidad sin presos políticos”, expresó a través de Twitter Brian A. Nichols, Subsecretario de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental, del Departamento de Estado de Estados Unidos.

“Confieso que me haces tanta falta…”, canta María Andrea Chamorro en un video para su padre, Pedro Joaquín Chamorro, uno de los 171 presos políticos del régimen de Daniel Ortega.

“Papi, no quiero pasar Navidad sin ti. Todos los días le pido a Dios para que vuelvas conmigo. Alejandra te ama”, es otro de los miles de mensajes que inundaron las redes sociales. Lo escribió con un dibujo Alejandra Mendoza, de siete años, hija del cronista deportivo Miguel Mendoza, quien se encuentra en la cárcel conocida como el Nuevo Chipote desde el 21 de junio de este año.

En esta cárcel están 36 de los más de 40 líderes políticos, empresariales y periodistas detenidos a partir del 28 de mayo pasado. Entre ellos, siete personas que aspiraban a competir contra Daniel Ortega como candidatos de la oposición en las elecciones de noviembre. A ninguno se les permitió visita este mes, denunciaron familiares.

Se reportan, sin embargo, un par de casos de presos políticos que se encuentran en las cárceles del sistema penitenciario que fueron visitados por sus familiares. Carolina Jirón es uno de ellos. Ella pudo visitar a su hija, Samantha Jirón, una estudiante de 21 años, el 20 de diciembre. “Me dejaron verla y luego nos hicieron firmar unos papeles haciendo constar que nos habían permitido la visita. Nos prometieron que el 24 (de diciembre) habría una visita especial, que nos llamarían. Me quedé esperando, pegada a ese teléfono”, dice la madre.

“Hubo un grupo pequeño de presos comunes bien portados que les dieron una visita especial de varias horas con mesas y manteles. Las familias llevan la comida y las gaseosas”, explicó a Infobae Ricardo Baltodano, miembro del Mecanismo para el reconocimiento de personas presas políticas en Nicaragua. En ese grupo habrían sido incluidos al menos dos presos políticos.

A Carolina Jirón le dio un salto el corazón cuando el gobierno anunció la liberación de mas de mil presos el martes 21 de diciembre, por la esperanza que su hija se encontrara entre ellos. “Pero que va, ellos son así. No hay que hacerse ilusiones. Los hacen así para torturarnos. Yo sé que mi hija va a salir porque es inocente, pero no va a ser para estas fechas”.

“Estamos saludando a las mil familias que hoy se unieron, en lo que llamamos convivencia familiar, con sus parientes que estaban en distintas dependencias del Sistema Penitenciario Nacional por distintas fallas, errores, que cometemos los seres humanos”, dijo la vicepresidenta Rosario Murillo al anunciar la liberación de mas de mil reos entre los cuales no estuvo ni uno solo de los presos por razones políticas.

Desde el 2016, el régimen de Daniel Ortega inició un programa de excarcelación que hasta este diciembre acumula 26 mil 386 presos liberados, dijo Murillo. “Incluyen en este número a esas personas que algunos llaman tranqueros, otros llaman terroristas, otros llamamos criminales, pero, al fin y al cabo, también recibieron la generosidad del pueblo nicaragüense”, expresó la esposa de Daniel Ortega refiriéndose a los presos políticos liberados por amnistía en 2019.

En algún momento Daniel Ortega estuvo del otro lado, preso en las cárceles somocistas, y su madre pidiendo su libertad en las campañas “Navidad sin presos políticos”. En ese tiempo Anastasio Somoza era el dictador y Ortega el preso político, pese a que fue detenido después de asaltar un banco y asesinar un sargento de la Guardia Nacional. Doña Lidia Saavedra de Ortega, su madre, fue dirigente de un comité de familiares que impulsó estas campañas en los años setenta para liberar a los presos políticos cuando Ortega estaba preso.

Ahora Daniel Ortega es el dictador e incluso quienes expusieron su vida para liberarlo hoy, paradójicamente, son sus prisioneros y son tildados de “tranqueros, terroristas, y criminales”, por Rosario Murillo. Edgard Parrales, 79 años, capturado el 22 de noviembre luego de dar una entrevista en un canal de televisión, fue uno de los jóvenes que se tomaron la catedral de Managua la Navidad de 1972 para demandar la libertad de los presos políticos, Daniel Ortega entre ellos.

Daniel Ortega fue liberado después que un comando guerrillero del Frente Sandinista asaltara una fiesta de funcionarios somocistas para tomarlos de rehenes y exigir su liberación el 27 de diciembre de 1974. Uno de los pocos miembros vivos de ese comando guerrillero es el general retirado Hugo Torres, también preso político en las cárceles de Ortega.

“Hace 46 años arriesgué la vida para sacar de la cárcel a Daniel Ortega y a otros compañeros presos políticos”, dijo Torres en un video que grabó antes poco antes de su arresto el 13 de junio pasado.

“Qué día ese, qué días aquellos, cómo nos sentimos todos los que escuchamos, los que oímos, los que vimos (…) Y cuando dábamos seguimiento a las negociaciones, cuando dábamos seguimiento también a la salida de los compañeros que eran liberados, nos sentíamos orgullosos, como siempre”, expresó Rosario Murillo al recordar el 47 aniversario de ese asalto, a través del cual fueron rescatados 14 guerrilleros de las cárceles somocistas, Ortega incluido.

No mencionó a Hugo Torres.

/psg