Llegamos a la última estación de un año plagado de elecciones. Seis jornadas electorales en ocho meses, una decena de votaciones distintas y un nuevo escenario político en el país.

Si el asunto de la democracia se tratara de elecciones –solo de elecciones- no hay duda que este año tuvimos una sobredosis de democracia.

Es verdad que no todos están dispuestos a jugar a ese juego y algunos optan por restarse. Pero a la luz de las cifras de participación de la votación del domingo 19 se podría decir que la democracia llama a la democracia, porque marcamos record de votantes.

Pero si fue la última estación de un inédito año electoral –y probablemente también de una generación política que dominó la escena en los últimos 30 años- es sólo la primera etapa del manido nuevo Chile.

Boletín semanal de Opinión de La Tercera .

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