El 55% de la población mundial vive en áreas urbanas y la ONU espera que para 2050 este porcentaje ascienda a un 68%, lo que sumaría a cerca de 2.500 millones de personas más a nivel global. Así, las grandes ciudades se convierten en escenarios idóneos para la propagación de una epidemia.

“Es mucho más difícil evitar los contagios porque hay mayor densidad, las personas naturalmente están más cerca unas de otras. A su vez, dentro de las grandes ciudades en América Latina hay barrios o sectores con mucha pobreza y hacinamiento”, señala a La Tercera Pablo Lacoste, investigador de la Universidad de Santiago.

De acuerdo a Lacoste, el problema se concentra en el territorio latinoamericano, en ciudades como Lima, que registra 134 mil contagios con más de 9,5 millones de habitantes; Ciudad de México, que tiene más de 36 mil casos entre sus 8,8 millones de habitantes y Sao Paulo, que con más de 12 millones de habitantes, superó los 109 mil contagios y siete mil muertes.

Médicos se preparan para visitar a un paciente con COVID-19, en Comas, en las afueras del norte de Lima, Perú. Foto: AFP

“En Europa no tienen esta enfermedad. Roma tiene cuatro millones de habitantes sobre una población nacional de 60 millones que tiene Italia; Berlín tiene cuatro millones sobre 80 millones que tiene Alemania, o sea, es el 5%. En América Latina tenemos países que tienen el 30% de la población nacional en una sola ciudad, como México, Perú, Chile, Argentina y otros más”, señala el historiador.

Otro factor que influye es que más de la mitad de la población en América Latina vive de la economía informal. Vendedores callejeros y músicos son parte de los millones de personas que deben salir todos los días a la calle para mantener a sus familias.

Personas al interior de un vagón del metro en Ciudad de México.

Esto, más el hacinamiento generan, de acuerdo a Lacoste, un “cóctel explosivo”, ya que una persona no puede respetar las reglas de cuarentena cuando tiene una familia que alimentar sin un flujo permanente o estable de ingresos.

Políticas públicas

Aunque no todos están de acuerdo con este diagnóstico, sí coinciden en quiénes tendrían la responsabilidad. “El nuevo coronavirus ha presentado nuevos desafíos a las ciudades grandes. Pero es importante no apresurarnos con las conclusiones. La densidad no es el problema”, sostiene el periodista estadounidense Fareed Zakaria en una columna publicada por el diario digital español El Confidencial.

Zakaria argumenta que grandes urbes como Hong Kong, Singapur y Taipei tuvieron éxito en su estrategia para controlar el virus. Así, el periodista señala que las razones del declive en algunas ciudades son el “mal liderazgo, prioridades equivocadas y decisiones políticas ineptas”.

Un simpatizante del gobierno de Bolsonaro golpea una de las 100 cruces puestas por activistas de la ONG Río de Paz, las que simbolizan las muertes por Covid-19 en Río de Janeiro.

“Si se van a pique en esta ocasión, no será por la pandemia o la tecnología. Será por la misma razón por la que los países y las ciudades han caído a través de la historia: un mal gobierno”, explica el periodista.

Lacoste opina que la pandemia podría llevar a las autoridades a repensar el modelo de ciudad. “Los políticos piensan en el corto plazo, entonces ponen los recursos donde tienen los votos, y como las grandes ciudades tienen mayor cantidad de votos, ahí van los subsidios”, argumenta.

Sin embargo, el doctor en Estudios Americanos no cree que el problema se pueda solucionar pronto. “Lo que hay que hacer es un giro radical de la inversión pública para que se tome en serio que las regiones tienen que ser polos de desarrollo, pero los resultados de eso se ven en el mediano y largo plazo”, dice Lacoste.

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